Aparecí de golpe en ese lugar y fue ahí cuando noté que ese había sido el último objeto que ella tocó y tuve la oportunidad de verla con Agustín y otra señora. El se acercó suavemente a ella y dejó que le acariciase la mejilla. Ella estaba repleta de felicidad, sus ojos brillaban notoriamente. Supe que esa mujer en la cama, era ella, era Lucía. La reina más idolatrada en la historia y la más querida. La primera mujer que gobernó nuestro país sola y la más fuerte de todas. —Es tan hermoso verte Agustín, no creí que te volvería a ver nunca —dijo ella con una sonrisa y el también sonrió. —Julian está en camino, solo se quedó atascado —dijo el chico y la mujer se quedó pensando. —¿Mi hijo ha tenido muchos problemas? —preguntó ella y el chico puso un rostro bastante raro. —No se si problema

