Mis ojos aún no podían acostumbrarse a la tenue luz que entraba por la ventana, era prácticamente sofocante. Miré a mi lado y estaba Annabelle, quien claramente dormía sin intenciones de levantarse pronto. Me incorporé sin hacer ruido y me salí sin que nadie más lo notara. Mi intención era intentar encontrar nuestros documentos y ver en que momento era menos peligroso escapar, de esa manera no tendría que preocuparme por el bienestar de Anni. —¿A dónde vas tan temprano Antonio? —preguntó de repente una voz, pude ver a Anton rascando sus ojos. —Tengo que encontrar nuestros documentos, tenemos que regresar a casa lo antes posible —contesté sin más, no tenía intenciones de ocultarle el hecho de que teníamos una vida a la cual regresar. —¿Por qué te vas sin Antonia? —preguntó de repente y y

