Oscar Me encontraba saliendo del baño, cuando vi entrar a Suzan a la habitación. Sin decir una sola palabra, sacó la maleta del armario y comenzó a recoger sus cosas. Lucía pensativa, pero al mismo tiempo decidida. —¿A dónde vas? —Nuestra relación se acabó, así que no hay razones para quedarme donde no me quieren. —Déjate de tonterías, Suzan. Estás embarazada de mí y, como te dije, aunque las cosas entre los dos han acabado, no pienso darte la espalda o echarte de esta casa. Me acerqué y logré percibir un olor a nicotina en su ropa. —Hueles a cigarrillo. ¿Estuviste fumando? ¿Has perdido la razón? —Sí, estuve fumando, ¿y eso qué? No te hagas el más preocupado, porque jamás te habías fijado en esos detalles. Así de insignificante he sido para ti. —Claro que me importa. Estás embaraza

