La veo sentarse en la silla frente a mí, parece nerviosa y algo contrariada.
- ¿Vienes a burlarte? – pregunto a la defensiva
- No, claro que no – se apresura a responder, se acomoda mejor en la silla de metal y luego me ve directamente – Lamento enserio la actitud de las chicas, pero creo que es mejor así.
- ¿Es mejor que me insulten y no decir nada?
- No, es mejor conocerlas como en verdad son.
- ¿Qué hacías con ellas? ¿No deberías estar en el extranjero con Logan Cargill?
- Es complicado de explicar, pero… Logan y yo; no tenemos nada que ver.
- ¿De qué hablas? Estaban comprometidos – le recuerdo
- Lo sé, pero… creo que se te hace imposible casarte con el hombre responsable de la muerte de toda tu familia – ¿fue culpa de los Cargill?
- ¿Estás segura de eso?
- Escucha, no estoy aquí para hablar de mi vida.
- ¿Entonces?
- Quiero ofrecerte trabajo – la vergüenza me invade. Lo dice porque vió cómo me despedían, esto es lo más bajo a lo que he podido llegar en mi humillación.
- Estoy bien – digo antes de que mi orgullo flaquee
- Sé que esto es repentino, pero Morgana va a renunciar a su puesto como mi secretaria y quiero a alguien de confianza en ese puesto. No sé cuándo Logan pueda regresar y sin Morgana, las cosas se pondrán difíciles, no puedo confiar en cualquiera.
- Ella es tu mejor amiga ¿no puedes convencerla?
- No, ya se ha decidido.
- ¿Por qué yo? No nos llevábamos tan bien que digamos y tu familia también tuvo mucho que ver en la situación en la que mi padre se vio arrastrado.
- Es por eso que quiero ayudar, piensa en tus padres y en tu hermano. Te ofrezco un departamento que está cerca de la oficina y puedo encargarme de la educación de tu hermano – sé que no está jugando, su mirada es sincera y la verdad es que en verdad necesitamos esto; sobre todo porque me acaban de despedir del único trabajo que poseía – Por favor, así también puedes ayudarme a que los Cargill no se salgan con la suya.
- No tengo nada contra Logan – aclaro y eso hace que se sorprenda.
- ¿Por qué?
- Mi padre perdió todo cuando ellos ya estaban en prisión – le informo – Logan tiene uno o varios socios poderosos que lo ayudaron a salir de prisión, evitaron que la totalidad de sus bienes fueran embargados y también gracias a ellos, Logan regresará a tu conglomerado.
- ¿Cómo sabes eso?
- Porque mientras estabas en el hospital recuperándote del accidente, ese socio se encargaba de dejar a mi familia en la calle de la manera más cruel posible. Estoy segura de que Logan no hizo esto solo.
- Pues con más razón debemos unirnos, trabaja conmigo. Puedes tomar el resto de la semana para acomodarte en el departamento y empezarás el lunes ¿Quieres? – no veo cómo puedo vengarme de ellos, después de todo; hemos perdido nuestras posesiones, pero Leah sí puede y talvez, esta sea mi única oportunidad de tener al menos un mejor trabajo. Miro a Ramiro mientras juega, ajeno a mi dilema entre mi orgullo y la necesidad que nos abarca. Pero creo que solo hay una decisión sensata.
- Bien, acepto – ella me sonríe aliviada – Pero debes saber que aparte de los pocos trabajos que he tenido en los últimos meses, no he trabajado para nada. Soy inexperta en todo lo que tenga que ver con la oficina.
- No te preocupes, Morgana te enseñará todo lo que tengas que saber antes de marcharse – me asegura - ¿Quieres que vayamos al departamento?.
- Sí – Leah nos llevó en su auto hasta nuestro pequeño apartamento en una zona alejada de la ciudad (era lo único que podíamos permitirnos). Para ser sincera, me agradó mucho ver la felicidad de mi hermano por volver a tener una habitación solo para él, la tranquilidad de mi madre cuando le di la noticia y aunque mi padre sigue retraído en sí mismo; puede ser atendido por un mejor medico ahora que tendré un mejor trabajo. Como prometió Leah, el lugar está muy cerca del edificio en donde funciona el conglomerado de la familia Jones y me ahorro el dinero del transporte ¡esto es genial!
- Mi amor, date prisa – mi madre me apresura mientras abre la puerta de la entrada – Llegarás tarde en tu primer día.
- Voy – tomo un trago de mi jugo y le doy un beso rápido en la mejilla – Te quiero, nos vemos en la tarde – me despido para luego salir
- Cuidado al cruzar la calle, ve los semáforos, mira por dónde caminas y fíjate en…
- Sí, sí… - la corto y luego entro en el ascensor. Estoy más emocionada de lo que habría imaginado. Camino mientras la brisa de la mañana me refresca el rostro y calma la emoción que surge en mi pecho. Al ver el edifico me alegro y cruzo la calle, tomo la manecilla de la enorme puerta de vidrio de la entrada y abro la puerta, un sonido como de vidrio agrietándose me llega y noto que la puerta que sostengo se viene abajo con un ruido ensordecedor de cristales rompiéndose y cayendo al suelo ¡La puerta se ha quebrado! Miro los pedazos de vidrio que están a mi alrededor mientras las personas me observan. Veo a Leah del brazo de Jared, ella me dedica una mirada preocupada y Jared de sorpresa. Noto que no están solos; Logan me dedica una mirada indiferente ¿ya está en la empresa? Y junto a él, un pelinegro con gafas me observa de manera irritada.
- Señorita ¿se encuentra bien? – uno de los porteros se acerca a mi
- Sí, como lo siento.
- Aléjese del vidrio, por favor – pide
- Claro – doy unos cuantos pasos para poder alejarme.
- Se revisarán las cámaras de seguridad, si se comprueba que fue su culpa; tendrá que pagar los daños.
- ¡Pero ni siquiera toque el vidrio! – me quejo
- Lo siento, pero son las normas. ¿En qué piso trabaja? y necesito su nombre.
- Mi nombre es Marianne di Mar Lauder y soy la secretaria de la señorita Jones.
- Entiendo, la mantendremos informada – dice después de anotar mi nombre en su libreta.
- Claro, gracias – sin la emoción que me embriagaba el pecho hace apenas unos momentos, avanzo dentro del edificio. Leah me espera antes de ingresar a los ascensores; no hay rastro de Jared ni de Logan y su séquito de empleados.
- Hola – saludo a Leah
- ¿Estás bien?
- No, aún no he empezado a trabajar ¡y ya debo pagar una puerta! – me quejo – Pero juro que no la toqué, es injusto – ella se ríe por lo bajo.
- No has cambiado nada ¿verdad? – tras decir eso, una expresión de confusión cruza su rostro, como si hubiera dicho eso de manera inconsciente – Bueno… no te preocupes, yo pagaré la puerta.
- Gracias, pero creo que es mi responsabilidad. – ambas avanzamos hacia los ascensores
- ¿Tu familia se ha adaptado bien?
- Sí, están muy felices. Muchas gracias.
- Me alegro – ingresamos al ascensor que, gracias a Dios, está vacío.
- ¿Desde cuando regresó Logan? – cuestiono
- Hoy – responde preocupada – Y por lo que vi, trae un ejército a su lado para poder seguir amargándome la vida.
- ¿Crees que aún quiera buscar pelea? Después de todo, su padre aún sigue preso.
- Creo que justo por eso lo hará y estoy segura que Jared será su primer objetivo.
- Sí, sería lo más lógico. Después de todo, él es el único que está de tu lado y fue quien los envió a prisión ¿verdad?
- Así es, debo hacer hasta lo imposible para mantenerlo a salvo y ayudarlo a mantener su puesto.
- No te preocupes, lo lograremos – llegamos a nuestro piso y vemos a Morgana sentada en su lugar.
- Buen día – la saludamos y ella nos regresa el saludo con una sonrisa en su rostro.
- Me alegra que seas tu quien me reemplace – Morgana me abraza con calidez
- Bueno… me sorprende que quieras dejar a tu mejor amiga en estos momentos tan importantes – le digo sincera – Pero, te aseguro que haré hasta lo imposible para poder aprender rápidamente.
- Sé que lo harás.
- Bueno, yo me voy a mi oficina – Leah desaparece tras las puertas frente a nosotras.
- Mar… Eso que tienes en el cabello ¿es vidrio? – pregunta desconcertada
- Oh, sí – sonrío y ella se ocupa de quitarme los trozos del cabello.
- ¿Qué pasó?
- Es que… la puerta se rompió en pedazos cuando estaba ingresando al edificio – le aclaro
- ¿Rompiste la puerta de la entrada en tu primer día? – pregunta y se tapa la boca para suprimir su risa
- ¡¿Por qué llegas a esa conclusión?! – me ofendo, no es gracioso… al menos, no para mí.