Mi cuerpo y el de Seth se habían convertido en uno solo. Había leído en tantas novelas de romance que la primera vez era única y especial, pero lo cierto es que se equivocaban en todos los sentidos. Aunque los besos y las caricias de Seth lograban calmar cualquier dolor. Solo sabía algo con certeza: lo amaba. Jadee al sentir los labios de Seth deslizarse por mi cuello. No me sentía orgullosa, pero había logrado mi cometido. —Te amo, Megan —me dijo al oído. Y ahí mi vida comenzó a desvanecerse. Cerré los ojos con fuerza, aguantando las ganas de llorar. Nunca podría con el fantasma de ella. Ahí supe que todos mis esfuerzos habían sido en vano. —Zoe... Lo siento muchísimo nena —me dijo, viéndome a los ojos. Tomé su rostro con mis manos y lo besé. —Termina, no te detengas —le dije ante

