Un alto chico con uniforme azul estaba de espaldas a mí. Parpadee en varias ocasiones, tratando de salir de ese sueño en el que estaba. Observé como pasó una mano por su cabello n***o y se giró lentamente. Sus ojos marrones se encontraron con los míos, y enseguida sus labios dieron paso a una enorme sonrisa. —¿Seth? —lo llamé, aún sin poder creer que él estaba a escasos metros de distancia de mí. —Hola, bebé —saludó, terminando de acortar el mínimo espacio que nos separaba. Sus manos tomaron mi rostro, y sus labios se apoderaron de los míos en un hambriento beso. Separé mis labios, permitiéndole saborear mi boca. Me besaba como si tuviese hambre y mis labios fuesen el único alimento capaz de llenarlo. Metí mis dedos en su cabello, ignorando lo fuerte que latía mi desenfrenado corazón

