—¿Qué estás haciendo aquí? —fruncí el ceño y apreté los labios. —Ya te lo dije, tú y yo tenemos que hablar. —¿Zoe? ¿Quién está contigo? —me preguntó Joey. Sacudí la cabeza y me concentré en el teléfono otra vez. —Debo irme, Joey. Te hablo después —terminé la llamada y me levanté para ir hasta mi ventana. Una escalera estaba recostada contiguo a ella. Levanté las cejas al ver a Matt sonreírme y saludarme con la mano desde abajo, antes de echarse a correr hacia la calle. —Tienes que irte —le dije sin voltear a verlo. —¿Quién es Joey? Me giré a verlo, tenía el ceño fruncido mientras veía mi teléfono en la cama. —No tengo por qué decírtelo. —Entonces dime por qué me evitas. Levantó su mirada y me miró fijamente. Me sentí desvanecerme ante su hermosa mirada. ¡Dios! ¡Como dolía amarl

