CAPÍTULO 2

1113 Words
[Xander] Esta reunión está horrorosamente aburrida, ya no veo la hora que termine y poder ver a mi princesa. Se me escapó en la casa, pero apenas llegue a la oficina la voy a encerrar y empezar el festejo de nuestro aniversario, con ella gimiendo debajo de mi mientras llegamos a nuestro punto máximo de placer. De sólo imaginarlo ya siento que se despierta Xander jr, pero estoy en media junta y debo calmarme y sacar esos pensamientos calientes con mi amada esposa. Mientras están explicando en detalle el balance de la compañía, entra una de las secretarias casi sin aliento ya que viene corriendo y eso me molesta, no puede interrumpir nuestra reunión de esa manera, voy a tener que hablar con su supervisor y que le llame la atención por interrumpir una junta tan importante como esta. "¡Sr. King! ¡Sr. King! Es urgente que baje en este momento al ingreso de la empresa, pero corra que no hay tiempo, le explico en el camino" Se toca el pecho tratando de recuperarse y espera que yo me mueva de mi junta porque ella lo dice. "Pero ¿de qué está hablando?, por favor, retírese de inmediato, estamos en una reunión importante" La fulmino con la mirada para que se vaya, y anoto su nombre que veo claramente en su credencial, haré que le llamen la atención, me irritan las personas así. "Es la Sra. Annie, tiene que bajar" Insiste con cara de angustia y es ahí cuando me preocupa que sea algo serio. "¿Que le pasó a mi esposa?, y ¿por qué ella no me llamó y la envió a usted?" Esta chica cada vez me fastidia más por qué no me dice rápido que mismo pasa con Annie. "Se… Señor… la acaban de atropellar antes de entrar a la empresa, ya llamamos a una ambulancia, pero todavía no llegan, por favor señor vaya de inmediato" lo dice con voz de angustia. Me quedo helado de la cabeza a los pies, mi Annie envuelta en un choque de auto, mi Annie que hasta hace menos de una hora estaba conmigo siendo bien traviesa y juguetona. Salgo disparado y corro como nunca lo hice en mi vida y mi carrera era digna de una final de las olimpiadas de lo rápido que mis piernas me respondieron. Al llegar a la entrada siento mis rodillas tan débiles que en cualquier momento puedo caer, mi amor, mi hermosa esposa tendida en un charco de su propia sangre, se me llenan de lágrimas los ojos sin saber que hacer, quiero tenerla entre mis brazos, pero sé que después de un golpe de auto como el que ella sufrió, puedo dañarle su columna, me pongo de rodillas junto a ella y tomo su mano que está roja debido a la sangre. Está inconsciente cuando llegan los paramédicos y comienzan a atenderla con urgencia luego de ver el estado que se encuentra, me piden que me haga a un lado y simplemente no puedo dejar de llorar, nunca me sentí tan impotente como hasta ahora, no poder hacer nada por la mujer que amo en un momento tan crítico. Los paramédicos se ven agitados mientras trabajan con ella, y de pronto dejan de atenderla. ¿Por qué dejan de atenderla? Será que ya la estabilizaron. Se levanta un paramédico y pregunta por un familiar. Me acerco de inmediato y le indico que soy su esposo. "Lo lamento mucho señor, pero la señora perdió mucha sangre, y el golpe al caer provocó una fractura muy severa y no pudimos hacer mucho por ella, mi más sentido pésame" me dice el paramédico. Mi más sentido pésame. Mi más sentido pésame. Mi más sentido pésame. Se repite una y otra vez en mi cabeza, como si fuera una grabación en modo repetición. "¿Qué acaba de decir?, hasta hace menos de una hora ella estaba bien, ¿cómo me va a decir que está muerta?" Grito desesperado tratando de procesar lo que me acaba de decir. “Lo lamento mucho señor” me dice el paramédico esta vez con la lástima reflejada en su rostro. "Es imposible, ¡Nooo!” un grito desgarrador sale de mi garganta. “Mi Annie no puede estar muerta, no hoy, por favor no, no, no no” Lágrimas caen sin cesar mientras me acerco lentamente al cuerpo de mi esposa. La tomo entre mis brazos y grito su nombre esperando que de alguna manera me escuche y se despierte, sólo está dormida, no puede estar muerta, no el amor de mi vida. "Annie cariño despierta, cariño despierta, por favor no me dejes, me ibas a dar una sorpresa, no puedes irte sin dármela, por favor amor, despierta" Lloro inconsolablemente que ya mi cuerpo tiembla de tanto llorar, no puedo perderla, no puedo vivir sin ella. Mientras sostengo a Annie entre mis brazos, de tantas lágrimas veo la figura borrosa de mi padre que se acerca y me lleno de una indignación indescriptible. "Hijo, por favor, toda la empresa te está viendo, deja que los paramédicos se la lleven, no nos hagas pasar más vergüenza" Me mira con fastidio y no puedo creer que esas crueles palabras salgan de su boca. "¡Me importa una mierda que todo el mundo me esté viendo! ¡Cómo quieres que la deje cuando acaba de morir!, ¡No seas un insensible e inhumano!" grito a todo pulmón sin importarme una mierda que todos nuestros empleados nos estén viendo. "No soy insensible, ellos tienen que llevársela, hay que preparar hoy mismo su servicio fúnebre" Lo dice con desdén. "¿Al fin estás feliz verdad?, al fin se cumplió tu sueño, de deshacerte de Annie, nunca la quisiste a mi lado" Grito con voz ronca, porque no hay nada que me calme. "¿De qué estás hablando?, ¡cállate! y no digas más tonterías” Me mira como si en cualquier momento me quisiera golpear y yo estaría gustoso de devolverle el golpe. El dolor me consume hasta lo más profundo de mi ser y siempre recordaré como la trató mi padre durante todo nuestro matrimonio, para él, ella era un cero a la izquierda y ella peleó por mí así como yo luché por ella con garras y dientes contra toda mi familia, nunca dejamos que ninguno de ellos destruyeran nuestra relación a pesar de todo lo que ambos pasamos, porque ella no era de mi estrato social, en resumen, yo tenía dinero y ella no. Sin siquiera mirarlo, tomo a mi Annie entre mis brazos y la llevo a la ambulancia porque no quiero que nadie más la toque.
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