Kayla había perdido completamente la cuenta de los días que llevaba en esa casa con él y Pedra, el hombre que la había secuestrado y pagado un millón de dólares para someterla sexualmente a sus caprichos perversos...aunque honestamente no había sido tan malo como había pensado en un principio. Tenía la piscina. Pedra era muy amable con ella. Le había dado ropa y si, tenía mucho sexo con él. Sexo que la llenaba de placer. Si bien era cierto que por su naturaleza arrogante y posesiva, a veces el sexo era un poco salvaje los orgasmos eran increíbles y él era un amante generoso. No había realmente otra forma para describir ese placer intenso que sentía cada vez que él tomaba su cuerpo. Y fuera del sexo el hombre era amable con ella, aunque en su carácter era un poco determinante a veces. Supu

