— Cómo pudiste, cómo pudiste — le decía Kayla llorando y gritando mientras golpeaba los hombros masculinos de Sean con sus puños. — Por favor Kayla. Tranquilízate...— le decía él e intentaba atajarla en medio de su ataque de nervios. — ERES UN HIJO DE PUTA, TE ODIO, TE ODIOOOOO — Gritó y salió corriendo escaleras arriba pero tropezó y se hubiera caído si Sean no la atajaba prácticamente en el aire. El ritmo cardíaco de la joven se alocó por el susto. — Tranquila te tengo, te tengo...— le dijo él mientras ella temblaba en shock. Ella se aferró a él y se largó a llorar con mucho dolor, compungida por todo lo que estaba viviendo y muy sensible por el embarazo. Sean la tomó en brazos y la cargó hasta la habitación, en andas mientras ella lloraba en silencio ya...lágrimas amargas recorrí

