Kenalke se la pasaba siguiéndome como si yo fuera su puto líder, pues él deseaba saber lo que no aprendió, Coab solo por fastidiar, decia que no tenia otra cosa que hacer además de hacerle de niñera a alguien que parecía odiar más que a mi. Lo cual creía imposible. – Simple, ¿Porque no lo matas y ya? - le aconseje. – Crees que no quiero, no es así de sencillo... es un favor a un viejo amigo y se lo debo, así que es mi única oportunidad de librarme de ella. Es cuidar... de esa cosa… – escupió las palabras con todo el desdén y odio que fue capaz, conocía a Coab lo suficiente para saber que odiaba a ese ser solo por existir y nada más. – Pues hazlo pagar, si tanto te perturba. – Esa cosa no me perturba – me enfrento apretando los puños furioso. – Le das la satisfacción de molestar

