Denisse se despierta sola por la mañana. Durante un largo momento mira fijamente la extensión de sábanas vacías que tiene a su lado y aguza el oído para captar el ruido apagado de la ducha, el ruido de la tetera en la cocina o el suave susurro del periódico en la sala de estar. Pero solo hay silencio, y entonces recuerda que no hay nadie a su lado. Harry es su jefe y su Dom, pero nada más. Él no la quiere, él está próximo a contraer matrimonio con una mujer a la que tampoco quiere, pero su nivel social le permite tener a un hombre como ese. Denisse se levantó de la cama con un suspiro de agotamiento, sintiendo el peso de la noche anterior aún en su cuerpo. Cada músculo le dolía, y las marcas en sus nalgas, resultado de la fusta de Harry, escocían con cada movimiento. Necesitaba un baño re

