Como película repetida, a cada momento pasaban por la mente de Anne escenas de los tórridos encuentros de la incestuosa, pero ya irrenunciable relación con su propio padre en los lugares que los habían tenido, y ya en varias ocasiones. Papi había sido un fogoso amante de su hija mayor. Todo había comenzado solo unos meses atrás, pero sentía como que habían pasado años siéndolo. Anne era ya toda una apetecible señora madura, de muy buen ver, y si bien muchos perciben a un hombre mayor de 60 como sexualmente caduco, Tomás le había demostrado con hechos todo lo contrario. Tomás era un verdadero toro, tanto por su tamaño como por la fogosidad con que se tiraba a Anne tras varios años de inactividad s****l. Anne le consentía hasta el mínimo detalle y no tardó mucho en darse cuenta lo que le

