Harry tomó a Denisse del brazo con cierta brusquedad, sintiendo la urgencia de sacarla de la sala de juntas. No quería que la situación se complicara más de lo que ya estaba, así que la arrastró rápidamente hasta su propia oficina, cerrando la puerta detrás de ellos con un golpe sordo que resonó en el espacio. Una vez a solas, la soltó, y Denisse se dio la vuelta, su mirada intensa y llena de indignación. — ¿Por qué me hicieron esto, Harry? —preguntó, su voz temblando de rabia y confusión—. Necesito respuestas. Harry respiró hondo, intentando calmarse antes de hablar. — Denisse, la decisión del despido no fue mía —dijo, su tono grave—. Fue de mis padres. Se enteraron de lo que pasó con Erika y no pudieron soportar la idea de que estuvieras en la empresa. El corazón de Denisse se hundió

