—Oh Nashira... —Fue lo que dijo en un suspiro divertido y sofocado. —Si pudieras verte como yo te veo entenderías cuan hermosa eres... Acarició los brazos de Nashira y se dejó caer hacia delante, inclinándose hasta quedar encima de ella, besando esa misma piel que tocaba, sacando la lengua para lamer cada centímetro mientras que con sus manos continuaba acariciando, reconfortando, reconociendo y haciéndose dueño. Sus manos no dejaban de pasearse por los suaves brazos y los costados de la rubia, moviéndose con soltura, acariciando con adoración y vehemencia. La amaba y quería tomarse el tiempo para demostrarlo con sus caricias. Nashira suspiró y comenzó a relajarse en medio de aquel tratamiento tan dulce y devoto... Porque era imposible no hacerlo. James era tan adorable y tan cariñoso; N

