Ella es una provocación que lo llama al límite. —Esta noche, eres sólo mía. —Harry abre las piernas para ella, revelando su m*****o endurecido que ya gotea pre-semen ante la mera visión de su festín. Ella no se arrodilla, para gran privación de él al principio. En lugar de eso, acomoda su pequeño cuerpo entre el espacio entre sus muslos y enrolla el cinto alrededor de su cuello. —Puedes gritar si quieres después, mi querido, encantador, amo. Somos solo nosotros dentro de la sala de juntas y en este sector, para esta hora los pocos empleados de esta ala han ido a almorzar. —Ella se ríe, y su risa rebota como un eco erótico. Saca un listos de su blusa antes de descartarla por completo y privarlo de la vista. —Dicen que tus sentidos se vuelven más refinados sin tus ojos. Se intensifican, un

