El crujido del papel rasgó el silencio como un grito. Harry hojeó las fotos con manos que comenzaron temblando y terminaron convertidas en puños blancos. Una imagen se le cayó al suelo: Denisse siendo una adolescente, en un vestido amarillo descolorido, mirando la cámara con ojos vacíos mientras un brazo adulto se extendía fuera de cuadro para cerrar la puerta de fondo. —Dios... —la voz de Harry se quebró como cristal pisoteado. Arrugó un informe médico donde se detallaban fracturas en costillas mal soldadas, hematomas recurrentes—. Esto es... Denisse, esto es... Ella se encogió en el sillón, abrazando un cojín contra el pecho. Cada músculo tenso esperaba el rechazo. Recordó la vez que se lo contó a su mejor amiga en secundaria: "¿Y qué hiciste para provocarlo?", le habían dicho. Pero Ha

