Ginny Williams se sentía frustrada, el encuentro con James logró derribar sus murallas y hacerla sentir miserable. Siempre fue de ese modo con James, él tenía la maldita capacidad de hacerla sentir tan pequeña e inferior a su lado, lo peor de todo es que él jamás se percató de aquellos sentimientos. Agitó su cabeza tratando de disipar esos pensamientos deprimentes y enfurruñada se adentro en la deslumbrante mansión de Anthony Schiaffino. Grande fue su sorpresa al encontrar al hombre bebiendo té en la sala. —¿Dónde mierda estabas Ginny? Creo que fui bastante claro el día que te di las reglas para vivir a mi lado en la mansión. —Dejó elegantemente la taza de té sobre la mesa de centro y se puso de pie acercándose sigilosamente a la mujer. —¡Fui a reunirme con James, el muy imbécil se atrev

