Cuando se mete en la cama junto a Denisse, prácticamente puede oír su propio corazón latiendo como loco, pero entonces ella se gira hacia él y toma su mano debajo del edredón. La lámpara de la mesilla de noche sigue encendida, pero Harry está tan sorprendido por la belleza de Denisse que no quiere apagar la luz, todavía no. Después de todo es la primera vez que están juntos de manera tan íntima. Han tenido sexo innumerables veces, pero jamás han estado de este modo. —Hola —susurra, y Denisse se acurruca más cerca, con el pelo suelto y sedoso cuando Harry desliza sus dedos por él. —Me alegro de que me hayas dejado estar aquí, ¿sabes? Sé que probablemente suene egoísta, pero... me gusta tenerte a mi lado por siempre. A pesar de que no puedo ofrecerte nada más que un amor entre las sombras

