Mentiría si dijera que alguna vez Anthony le importó. Desde que la madre del joven quedó embarazada supo que existía una gran probabilidad de que aquel niño que llevaba en el vientre fuera suyo, sin embargo, la ambición y las ansias de poder siempre fueron superiores a todo. Él estaba casado con Nashira, con quien fue comprometido desde que era un niño de pecho. Ninguno de los dos se quería, pero sabían divertirse juntos y, sobre todo, tenían prioridades en común. Si su esposa se enteraba de esa aventura, lo dejaría sin siquiera dudarlo. Pero por primera vez en todos sus años de vida, miraba a los ojos de su hijo y una sensación de culpabilidad se extendía por sus poros. —¿De dónde has obtenido esa información? —Alzó la mirada confrontando la de su hijo, perdiéndose en esos brillantes ojo

