Lucy adentro en Angelo exactamente a las 7 de la noche del miércoles. el restaurante italiano estaba a escasos minutos de pie desde el hotel como la mayoría de las cosas en la ciudad. la fachada estaba encalada y tenía una gran zona de terraza. dentro las mesas estaban cubiertas con manteles blancos y la tenue iluminación le da al intimista lugar un aire elegante. una docena de distintos aromas deliciosos competían por su atención y consiguieron que le hicieran la boca agua y que lejos surgiera el estómago. la ensalada de su almuerzo de pronto parecía algo muy lejano. antes de poder a****r a un camarero que pasaba por ahí y hacerse con un par de rebanadas de pan de Romero de la bandeja que llevaba vio a Robert sentada en una mesa cerca de la pared que había enfrente. - pasé- le dijo la e

