Con la determinación de obtener respuestas, me preparé mentalmente para enfrentar a JinSu. Me puse de pie y ajusté mi ropa, tratando de recuperar la compostura. Caminé hacia la puerta y la abrí con firmeza, dirigiéndome hacia el pasillo en busca de JinSu. El ambiente estaba tenso, y los murmullos de la actividad en el club resonaban en mis oídos mientras avanzaba por el estrecho pasillo.
Finalmente, lo encontré en la barra, con un vaso de vodka en la mano. Su mirada se encontró con la mía, y una sonrisa socarrona curvó sus labios.
— ¿Cambiaste de opinión tan rápido, Daki? —Preguntó, levantando una ceja.
Ignoré su provocación y fui directa al grano, sentándome a su lado.
— Quiero respuestas, JinSu. ¿Por qué estás aquí y qué esperas de mí? —Demandé en tono bajo, manteniendo la mirada fija en la suya.
Él tomó un sorbo de su bebida y me observó con interés, como si disfrutara del juego de poder que se estaba desarrollando entre nosotros.
— Vine aquí por negocios, Daki. Hay ciertos asuntos que necesito resolver, y tu presencia ha agregado un giro intrigante a la situación. —Respondió enigmáticamente.
— ¿Negocios? ¿Qué tipo de negocios estás manejando en un lugar como este? —Pregunté, sintiendo una mezcla de curiosidad y aprensión.
JinSu se acercó un poco, bajando su vaso y apoyándose contra la barra. Su mirada intensa no dejaba de evaluarme, me sentía extremadamente incomoda, traté de ocultar como mis dedos estaban temblando.
— Digamos que tengo intereses en el mundo del entretenimiento nocturno. —Dijo, evitando dar detalles específicos.
— Y, ¿qué tiene que ver eso conmigo? —Cuestioné, sintiendo que cada palabra suya complicaba aún más las cosas.
— Tus habilidades no pasaron desapercibidas, Daki. Estoy en busca de algo… Diferente, y creo que tú podrías ofrecerlo. —Respondió con un tono sugestivo. — Además, ¿quién se imaginaría que te encontraría aquí? ¿Tus jefes lo saben?
Me estremecí ante sus insinuaciones y traté de mantener mi expresión firme.
— No estoy aquí para ser tu juguete, JinSu. No puedes simplemente comprar mi exclusividad. —Declaré, desafiante.
Él soltó una risa, como si disfrutara de mi resistencia.
— Daki, Daki... No entiendes. No se trata solo de placer. Hay asuntos más profundos en juego, y creo que puedes ser una pieza clave en todo esto. —dijo, sus ojos brillando con una chispa de misterio — Tampoco olvides que para eso estás aquí, eres una puta cara.
Me estremecí.
— No sé de qué estás hablando. Necesito respuestas claras. —Exigí, sintiendo que cada palabra que salía de su boca complicaba aún más mi situación.
JinSu se acercó un poco más, su presencia imponente envolviéndome y haciéndome sentir cada vez más pequeña e insegura.
— Daki, estás en medio de algo más grande de lo que te imaginas. Hay fuerzas en juego, y serás arrastrada con ellas, quieras o no. ¿Vas a resistirte o aceptar tu papel en todo esto? —Dijo, sus palabras resonando con un tono oscuro y enigmático.
Me sentí atrapada en un juego peligroso del cual no entendía las reglas. JinSu estaba tejiendo una red de intrigas a mi alrededor, y no sabía si sería capaz de escapar de ella. Respiré profundamente, tratando de encontrar la fuerza necesaria para enfrentar lo que venía.
— Necesito tiempo para pensar. No puedo tomar decisiones apresuradas. —Afirmé, intentando ganar algo de control en la situación.
Él sonrió socarronamente.
— No tienes muchas opciones, ya lo sabes, ¿no? —Advirtió dando el último trago. Llamó con un gesto al bar tender — Dame una botella de vodka. —Me miró una vez más — Vamos a la habitación, allá hablaremos mejor —Su sonrisa no me hizo sentir más tranquila. Tomó la botella y con esa declaración ominosa, JinSu se alejó y se perdió en la penumbra del club. Me quedé allí, en medio de la incertidumbre, preguntándome qué destino me esperaba. Lo único claro era que mi vida había tomado un giro inesperado, y ahora, me encontraba en el centro de un torbellino de problemas. Mis ojos picaron un poco y tomé el valor para levantarme y dirigirme hacia la habitación nuevamente, aunque mis atuendos eran bastante provocativos, me tenía sin cuidado; así nos habían enseñado a mostrar nuestra valía.
La música retumbaba en mis oídos mientras seguía a JinSu por el oscuro pasillo. Cada paso que dábamos aumentaba mi ansiedad, y las luces parpadeantes del club proyectaban sombras inquietantes a nuestro alrededor. Entramos en la habitación de antes, cerrando la puerta detrás de nosotros. El sonido de la música se oía ahogado, aún así mis oídos chillaban.
JinSu se movió con confianza hacia el centro de la habitación y dejó la botella de vodka sobre una mesa. Sus ojos se encontraron nuevamente con los míos, y su mirada intensa me hizo estremecer.
— Bien, Daki… O debería decir, Nathalie. Ahora estamos a solas. —Dijo con voz suave, pero cargada de un significado más profundo. Me mantuve alerta, consciente de que cada palabra suya podía tener consecuencias. No podía permitirme ser ingenua en este juego en el que me había involucrado, incluso sin quererlo.
— Quiero respuestas claras, JinSu. ¿Por qué estás realmente aquí y qué es eso de "asuntos más grandes"? —Le exigí, sintiendo que ya era hora de dejar de bailar alrededor de los problemas.
Él se acercó, su presencia abrumadora, y su mano acarició mi mejilla de manera lenta, provocativa.
— Nathalie. No eres solo una bailarina exótica aquí. Hay poder en el submundo, y has estado sumergido en él todo este tiempo sin darte cuenta. ¿No te preguntaste por qué te eligieron a ti, por qué te trajeron a este lugar? —Su voz susurrante enviaba escalofríos por mi espina dorsal.
Traté de apartarme de su toque, pero él era persistente. Sostuvo mis brazos, lo miré desafiante.
— No sé de qué estás hablando. No vine aquí por elección propia. —Repliqué, tratando de mantener mi voz firme a pesar de la creciente incomodidad. JinSu rio, un sonido que resonó en la habitación y que no dejaba de tener un deje amenazador.
— A veces, las elecciones no son tan simples como crees. El destino tiene formas de guiarnos, incluso si no estamos conscientes de ello. —Dijo enigmáticamente.
— Deja de hablar en acertijos. ¿Qué es lo que realmente quieres de mí? —Le exigí, frustrada por su actitud evasiva.
JinSu se alejó, dejando una distancia entre nosotros. Dio un largo trago de vodka antes de responder.
— Hay fuerzas en juego, Nathalie, fuerzas que van más allá de nuestra comprensión. Y tú, con tus habilidades, podrías ser un catalizador, una fuerza que puede cambiar el curso de los acontecimientos. —Explicó, mirándome con intensidad. — No estás solo aquí para entretener, sino para desencadenar algo más grande.
Mis pensamientos se agolparon en mi mente, tratando de procesar la magnitud de sus palabras. ¿Cómo podía ser que mi vida, que había empezado como una búsqueda desesperada de dinero, ahora estuviera entrelazada con algo tan oscuro y ambiguo?
— No soy una marioneta en tu juego, JinSu. No voy a dejar que me uses para tus extraños propósitos. —Declaré con determinación, aunque mi corazón latía con fuerza, mezcla de miedo y valentía.
Él se acercó nuevamente, y su expresión se volvió más seria.
— Puedes resistirte todo lo que quieras, Nathalie, pero no puedes escapar de tu destino. Ya estás involucrada, y tus elecciones determinarán cómo te enfrentarás a lo que viene. —Advirtió, su mirada penetrante clavándose en la mía.
La habitación se llenó de un silencio tenso, roto solo por el murmullo lejano de la música del club. Mi mente estaba en un torbellino, tratando de comprender la realidad de lo que estaba sucediendo. Sabía que no podía confiar en JinSu, pero también sabía que ignorar las implicaciones de sus palabras no era una opción.
— Necesito tiempo para procesar todo esto. No voy a tomar decisiones precipitadas. —Anuncié, tratando de mantener la calma.
Él sonrió de nuevo, una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
— Tómate tu tiempo, Daki. Pero recuerda, el tiempo no siempre está de nuestro lado. —Dijo sentándose en la cama, me sirvió un trago de vodka el cual recibí con precaución — No te voy a envenenar, si es lo que crees —Se burló sonriendo de medio lado.
Bebí todo el shot de vodka de un solo trago sin arrugar la cara, él levantó una de sus cejas viéndome de una forma extraña.
— ¿Quién eres realmente? — Cuestioné caminando hasta el pequeño refrigerador y sacando otra botella de vodka. Era momento de tomar el mazo entre mis manos. Me agaché asegurándome de mostrar mi trasero, un baby-doll n***o llevaba en ese momento puesto, si él quería jugar, lo haría de la manera en que mejor podía hacerlo. Caminé hacia él y serví un trago en la copa — Si vas a brindarme alcohol, asegúrate de que al menos esté frío —Tomé tres tragos, uno tras de otro y tapando la botella la dejé caer con cuidado en el suelo. Gateé en cuatro hacia él, que se encontraba sentado, empujé su hombro derecho y él no puso resistencia, se dejó tumbar en la cama — ¿Qué quieres de mí?
Sus ojos no se apartaron de los míos, sus ojos dilatados me mostraron lo mucho que lo estaba disfrutando.
— Primero, tendrás que levantarte —Me tomó por los hombros — O no podré responderte —No supe si ese comentario tenía dobles intenciones, mantuve mi rostro inexpresivo y me senté en la cama esperando respuestas, él volvió a sentarse recostado al respaldar. — Nathalie, eres muy bella —Me sintió de forma coqueta, sentí algo extraño en mi estómago, una revoltura que avisaba el desastre que venía en camino — Realmente, ahora mismo solo quiero algo de ti.
Lo miré con atención, sentía mucho miedo, pero no podía permitir que supiera que el asunto de YoonGi o la escuela me afectaba, si mostraba esa debilidad, lo usaría en mi contra.
— ¿Qué quieres? —Cuestioné con la voz temblosa. Diablos.
— ¿Qué tanto te importa YoonGi? —Fruncí mi ceño. Mil veces diablos.
— No me importa YoonGi —Mentí sintiendo mi nariz moverse de forma involuntaria. Quería correr.
— Ya veo —Asintió lentamente — ¿Ya tus jefes saben que estudias? No sabía que incluso alguien VIP tendría ese privilegio.
Bajé la mirada. Eso no podría negarlo, sería un arma de doble filo. Si llegaba a mencionar eso a alguien, sí o sí yo tendría graves problemas. No quería que me ocurriera lo mismo que aquellas chicas que no lograron ocultar sus huidas y fueron descubiertas en el acto… Ellos me encontrarían donde fuera, y eso significaría solo una cosa, estaba demás decirlo. Aquellas chicas nunca volvieron a ser nombradas, y la amenaza de Leon era que no estaban muertas, sino algo peor que eso.
— Podemos arreglar eso —Tragué en seco mirándola determinada. No podía simplemente arruinar mi futuro por un capricho, la realidad era que yo era una prostituta y ese era mi trabajo — Te daré el mejor sexo se tu vida… Así no dirás nada de la escuela o a YoonGi… Pero debes prometerlo.
Él me miró con un atisbo de sorpresa.
— ¿Y qué te hace creer que cumpliré mi promesa? —Casi me cae una lagrima de los ojos así que bajé la mirada, permití que mi cabello me cubriera el rosto y giré la cara limpiándola sin que se diera cuenta. — Podría traicionarte cuando quiera.
— Correré ese riesgo —Comencé a quitarme la parte superior de las prendas — Si al menos eso significa ganar algo de tiempo.
Él me miraba desde su puesto, expectante. JinSu era un hombre poco atractivo, no se comparaba con YoonGi, pero tenía lo suyo. Comencé a mover mi cintura haciendo un baile sensual mientras terminaba de mostrar mis pezones, que ahora estaban descubiertos. Empecé a acercar mi mano hacia su prominente erección y presioné un poco acercando mi cara a su entrepierna cubierta.
— ¿Realmente lo harás? —Agarró mis hombros antes de que mi cara estuviera sobre su pelvis — Te lo advierto, si no estoy satisfecho habrás perdido tu tiempo.
Me detuve por un momento, sintiendo la presión en mis hombros, y levanté la mirada hacia JinSu con determinación.
— Si quieres respuestas, esto es lo que tienes. Pero ten en cuenta, JinSu, que no voy a permitir que te aproveches de mí más allá de esto. —Declaré, manteniendo mi voz firme a pesar de la incertidumbre que se apoderaba de mí.
Él sonrió con suficiencia y soltó mis hombros, permitiéndome continuar. Me moví con cautela, desabrochando su pantalón y bajándolo lentamente. La habitación estaba cargada de tensión, y el sonido amortiguado de la música del club continuaba filtrándose entre nosotros. Deslicé mis manos por sus piernas, sintiendo la textura de su piel bajo mis dedos. JinSu observaba cada uno de mis movimientos con una mezcla de anticipación y arrogancia. Sabía que estaba en terreno peligroso, pero también entendía que, por ahora, era la única manera de ganar tiempo.
Cuando llegué a su erección, la miré por un momento antes de empezar a trabajar. Mis movimientos eran calculados, tratando de equilibrar la actuación necesaria con mi deseo de mantener cierto control en la situación. JinSu se recostó más cómodamente en la cama, disfrutando del espectáculo que le estaba ofreciendo.
— ¿Qué esperas de todo esto, JinSu? ¿Por qué te interesa tanto mi implicación en estos "asuntos más grandes"? —Pregunté mientras continuaba con mi tarea, sin apartar la mirada de la suya.
Él rio, pero esta vez la risa tenía un matiz más oscuro.
— Las respuestas vendrán, Nathalie. Por ahora, solo disfruta del momento. —Dijo, casi como si estuviera disfrutando de mi desesperación.
Sus palabras resonaron en mi mente, pero no me permití perder el enfoque. Terminé lo que había comenzado, sabiendo que cada segundo que pasaba podía ser crucial para mi situación. Cuando finalmente me detuve, JinSu se incorporó, aún con esa sonrisa autosuficiente en su rostro.
— Interesante, Nathalie. Tienes potencial. —Comentó, levantándose y ajustándose la ropa. — Pero recuerda, esto es solo el comienzo.
Me quedé en silencio, sintiendo una mezcla de alivio y repulsión. Observé cómo JinSu salía de la habitación, y una vez sola, me apresuré a vestirme, tratando de procesar todo lo que acababa de suceder.
Al salir de la habitación, la música del club golpeó mis oídos con fuerza, y la realidad de mi situación se hizo más evidente que nunca. No sabía cuánto tiempo podría mantenerme en control. Decidí regresar al vestuario, intentando ocultar mi incomodidad mientras las luces parpadeantes y la música estridente continuaban su danza hipnótica. Sabía que estaba en un terreno peligroso, pero por ahora, era mi única opción. YoonGi, mi educación, mi vida misma, todo estaba en juego, y no podía permitirme perder. Con determinación, me dirigí de vuelta al corazón del club, sabiendo que el destino estaba tejiendo sus hilos a mi alrededor, y mi única esperanza era no enredarme irreparablemente en ellos.