Sentado al lado de su ratoncito, en la casa de playa del principito, Drake podría observar sin comprender demasiado los papeles que el otro alfa dominante le había entregado a Andy, pero observando el rostro de su pareja, podía deducir que, cualquier cosa que estuviera escrita, obviamente no era algo que alegrara a su hombrecito. Dirigiendo sus dorados ojos al culpable de todo, le exigió con la mirada que explicara lo que estaba sucediendo. —No me mires como si me quisieras golpear, los resultados del examen no tienen nada de malo —argumentó el príncipe Caspian. —Si eso fuera cierto, mi ratoncito no estaría así —indicó moviendo su mano para señalar a su pareja. Suspirando, Andy dejó de observar la hoja con los resultados de sangre y colocó su mano sobre la de su pareja. —El príncipe Ca

