Killian La he cagado en grande, desde qué no le respondí a Elena sobre lo qué la prensa puso de mí y Stella, sé qué la cague. Trate de buscarla y llamarla toda la noche pero no respondió y su anillo de seguridad tampoco tenía respuestas, pues dijeron qué la perdieron de vista en el aeropuerto. ¿Se habrá ido? No, ella no puede dejarme, no puede. Es absurdo. — ¡Killian! – la voz de Stella hace qué quite la vista de mi café. — ¿Qué? – digo sin mirarla. No he dormido por pensar en Elena. — ¿Ya viste lo qué la prensa dice? — No me interesa lo qué digan de nosotros… — No es eso idiota – me enseña su teléfono. – Los Rossi están aquí. — ¿Qué? Tomó su teléfono y es cierto, Gabriel Rossi es captado saliendo de un bar de la ciudad en compañía de una rubia, y mierda… esa rubia la conozco.

