Tyler me ha llevado a uno de los departamentos pequeños que tenemos en la ciudad, me ha dicho que hay un par de chicas ávidas de mí esperando.
Un largo rato después, abro mis ojos, mis manos están sobre las caderas de una exuberante pelirroja a la cual tengo en cuatro sobre el colchón de la enorme King Size, mi polla se entierra entra y sale con facilidad.
Mi vista se fija en su cabeza que está metida entre las piernas de otra chica de la cuales no me interesa lo más mínimo saber sus nombres, para mí son coño uno y coño dos.
Tengo aproximadamente dos horas encerrado en está habitación con estás chicas que Tyler consiguió, las he follado de todas las maneras en que me ha venido en gana y aún no estoy ni cerca de sentirme satisfecho, una de ellas se ha rendido y estoy empezando a creer que la que está en la cama conmigo está a punto de hacerlo.
— Vamos "Demon" me encantaría sentir tu corrida dentro de mí — habla una morena y solo diré que eso no va a pasar, en primera por qué no follo sin protección y en segunda por qué ella no lo merece.
Saco mi m*****o de su chorreante cueva, esto ya pasa de mí, me he aburrido y ya no las quiero aquí, las dejo sobre el colchón e ingreso al baño, una de ellas intenta unirse ¿quién demonios la invito? le cierro la puerta en la cara necesito tomar una ducha fría inmediatamente.
Tomo el celular mientras abro el grifo dejando caer el chorro de agua helada por todas partes — "necesito que las despaches" — Tyler me da un ok a través de la línea y me dice que le dé solo diez minutos, ingreso mi cuerpo al agua, dejo que se lavé desde mi cabello hasta mis pies, la sensación es relajante.
La verdad me siento frustrado, está noche debí haberme hundido en el coño de esa chica del palco, siendo sinceros cada estocada que daba está noche me hacía la misma puta pregunta ¿por qué jodidos no quiso irse conmigo hoy? nadie me dice que no y ese niñita va saber que no debe negarse a Scott James.
Me seco totalmente el resto del agua aún en el baño, no quiero salir y tener que escuchar los lloriqueos de las chicas, tomo ropa interior limpia y un pants que Tyler llevó para cuando terminase esta faena, intento acomodar mi cabello con los dedos, al salir me doy cuenta de que estoy grandiosamente solo, Tyler entra a la habitación cinco minutos más tarde, yo simplemente me estoy fumando un cigarro.
— ¿Listo para irte? — asiento tomando mi maleta de mano — ¡por dios Scott! tantas chicas, tantos jodidos coños, un par de duchas y tu cosa esa aún sigue dura — mi vista gira a mi pene que a través del pantalón se nota esta en erección — eso es tan asqueroso hermano — carcajeamos al mismo tiempo.
— ¿Qué te puedo decir? — contesto arrogante, tal y como él espera — nadie pudo conmigo hoy — sonrió de lado y el solo niega con la cabeza.
Camino a casa al fin, vamos en el convertible de mi amigo, ese fue su regalo de cumpleaños número veinticuatro, él siempre quiso uno y yo se lo di, aún recuerdo su cara, su abrazo de agradecimiento y las palabras que me dijo "te debo una parte de mi vida y eres tú el que me recompensas ¡te amo hermano!", y con ese recuerdo siempre pienso lo mismo, él me hace poner los pies sobre la tierra.
— Ya tengo el correo del capitán Reid en mi mail, te lo reenvié al personal — estaciona en el edificio donde está mi pent-house, hogar dulce hogar siento al entrar a mi sala y es que este es mi lugar, mi sitio, nadie entra si yo no quiero, siempre fui receloso con mi privacidad y ahora que estoy en el ojo público más.
— ¿Te encargaste tú mismo de las putas? — llamo la atención de Tyler que está en la cocina.
— Sí, yo mismo las trepe en un taxi, chequé sus celulares y todo quedo limpio no te preocupes — me responde mientras lleva un tallo de apio con crema de maní a su boca — me iré a dormir si ocupas algo solo llámame — se abre paso hasta la alcoba que usa cuando se queda aquí se divide entre la casa de sus padres y la mía.
Una vez dentro de mi recámara desnudo mi cuerpo, bueno casi, quedó solo en interior, nunca he podido dormir con ropa me siento limitado y acalorado, pongo el reproductor de música en mi iPhone e Is this love de WhiteSnake llena mi espacio, tomo mi portátil y la coloco sobre mi estómago.
Ingreso a mi email personal, ese que nadie debe de tener, con el tengo mis r************* las personales, ya los otros se encargan de las cuentas comerciales, veo el reenvió de Tyler y acceso con desespero al expediente de la niña bonita.
— Amelie Jane Rodhes Brannan, fecha de nacimiento 09 de enero de 1998 — ¡mierda! justo hace unas horas fue su cumpleaños, sigo leyendo los demás datos nada fuera de lo común sus estudios, a que se dedica, su familia, etc.
Esto comienza a ser aburrido, es un jodido ángel no tiene ni siquiera una multa de tránsito, estoy a punto de darme por vencido después de tres hojas que he leído en vano.
Leo en negritas cuestiones legales probablemente encuentre algo que pueda
servirme en este apartado, mi sorpresa se volvió mayúscula cuando me di cuenta de lo que se trataba, pude observar al menos diez fotografías de un muy delgado cuerpo totalmente molido a golpes, sus ojos entre verde y morado, sus labios partidos, hematomas por todos lados, me hizo tragar duro y comencé a leer el informe.
Amelie tenía interpuesta una demanda por violencia doméstica contra el que en aquel entonces era su pareja un estúpido de nombre Logan Walt, puso una orden de restricción y bla bla bla, mi mano libre se hizo un puño y regrese a la imagen de las fotos, algo interno en mí se activó, como si algo o alguien hubiese pulsado un gran botón rojo en mí.
Mi boca se secó y mi manzana de Adán viaja de arriba abajo sin poderla detener, por primera vez en mucho tiempo no tengo control de las reacciones de mi cuerpo, aventé la computadora y ésta rebotó en el colchón.
Ya no puedo estar en la cama, opto en por ponerme de pie, encender un cigarrillo, y comencé a caminar de un lado a otro, con una sensación como si estuviera enjaulado, una opresión en mi pecho me dijo que yo debía proteger a esa chica.
Me metí a la cama, pero como era de esperarse no podía dormir sentía la adrenalina correr en mi interior quería saber quién era el hijo de puta que se atrevió a lastimar tanto a esa pobre chica, me vi observando las fotos una o dos veces más hasta que el despertador me indico que era hora de ponerme de pie.
No le dirigí la palabra en todo el día a nadie, no quería hablar, no quería escuchar, llegué al gimnasio y el entrenador me dio mi rutina de hoy, a lo que solo dije que si con la cabeza y puse a tope el volumen de la música con la que me gusta entrenar Aerosmith se colaba por las bocinas "I could stay awake just to hear you breathing watch you smile while you are sleeping while you're far away dreaming", nunca le había puesto tanta atención a esa letra como hoy.
Golpeo con odio la perilla quisiera que fuera la puta cara del tipo ese, hoy he repetido los circuitos dos veces y tengo todavía fuerza para una vez más, ignoro al entrenador que me dice que fue suficiente, jodidamente, no lo es.
— ¡Tyler! — grito en seco y mi amigo se acerca hasta donde estoy, su ropa deportiva lleva un poco de sudor.
— ¿Qué pasa amigo a quién quieres matar? — Sonríe divertido y él ha dado en el clavo — debes tranquilizarte un poco Scott estás hecho una mecha — no puedo, ni quiero calmarme.
— Necesito que le hagas llegar a la chica de ayer dos pases para el combate dentro de quince días, la dirección está en el informe, aparta el palco platino y el área de ringside que estará a mi lado izquierdo, habla con Angela y pregúntale con que mierda puedo pedir una disculpa — la cara de mi amigo es de confusión total — flores, chocolates ¡yo que sé! un puto caballo, lo que sea, lo compras, lo más importante, quiero que lleve una de mis tarjetas que diga "Palabras equivocadas, momento equivocado te estaré esperando" y mis iniciales, de preferencia llévalo tú o manda a la rubia — Tyler seguía sin entender.
— ¿Algo que me tengas que explicar? — negué y seguí golpeando ahora el saco de box, quiero a ese pequeño ángel ahí, y ahí la voy a tener.
Mi silencio es sepulcral, mi amigo se da cuenta que no diré más, es entonces cuando se pone en camino.