Cuando terminaron de almorzar, Sara aprovecho para hacerle una invitación a Emma, considerando que era una de las primeras amistades que hacía aquí, decidió que la quería llevar a su casa a que la conocieran sus papás.
- ¿Qué vas a hacer el domingo?
-No lo sé, tengo que hacer tarea supongo.
-Te gustaría ir a comer con mi familia ese día.
-Claro, solo dime a que horas nos vemos.
- Ok, te mando mensaje, pero estaría genial que fueras a mi casa.
Cuando terminaron de almorzar cada una fue a sus clases, después de eso no se volverían a ver hasta el día acordado, por lo regular estos días sus clases no coincidían por la tarde y salían muy cansadas de eso.
Sara llego a casa después de clases y le dijo a su madre que había invitado a su amiga a casa.
-Mamá, invite a mi amiga a comer aquí a la casa.
- No me habías dicho que ya tenías amigos.
- Si, ma, tengo una amiga que conocí apenas nos llevamos muy bien.
- Eso es bueno, mi niña.
- Si, Ma, Emma es una buena chica, hoy me defendió de unas chicas que me estaban molestando.
- Mi amor, ¿Por qué no nos dijiste que te molestan en la universidad?
- Porque no quería preocupar, además con Emma me siento más tranquila y con ella nadie se atreve a molestarme.
- qué bueno que tengas amigas así.
- sí, mami. – su mamá la abrazo, tenía un tiempo que no hablaba con su mamá porque pasaba la mayor parte de su tiempo en la escuela en clases y por lo regular llega cansada a casa.
Hay veces que la vida pasa y no nos damos cuenta cuando fue la última vez que hablamos con alguien, aunque vivamos en la misma casa, por lo tanto, que se espera de alguien con quien solo compartes momentos.
Emma; chica foránea, llevaba los últimos años en la ciudad lejos de su familia, con muy pocas amistades, pero se podía decir que en muchos lados la conocen, en su llegada a la ciudad experimento una época, la vida nocturna en la ciudad.
Conocía la vida de una manera diferente, sabía que cuando llegas a la ciudad y nunca has estado en ella es fácil perderte (y no se refiere a olvidar la calle o el numero de la casa), cuando ella llego a la ciudad no entendía las cosas que se podían llegar a pasar en la ella, empezó a tener amistades que no eran del todo correctas, eso la llevo a salir cada fin a tomar, a jugar y a uno que otro lugar indebido, estuvo a punto de ser expulsada de la universidad en la que se encuentra ahora, eso es algo que ella llama su pasado oscuro, razón por la que casi no tiene amigos entre sus compañeros.
Mientras tanto Emma.
Emma había salido de clases, fue a su departamento donde vivía desde hace 2 años, era un departamento sencillo pero la seguridad era muy estricta, al llegar se tiro en su cama, estaba perdidas en sus pensamientos.
Se preguntaba ¿Qué pasaría si Sara se enteraba de su pasado? ¿Cómo reaccionaría con tales sucesos? Esas preguntas no dejaban de pasar por su mente, temía que Sara reaccionara mal al enterarse de su pasado.
Pero que ironía de la vida, vivimos a la tempestad de lo que dirán los demás, se nos olvida que también somos personas, que también podemos sentir, y que todos tenemos un pasado.
Se propuso dejar de pensar en ese tipo de cosas, vio el techo de su departamento, pidiéndole a Dios que le ayudara con todo eso.
-Mi Dios ayúdame, sabes que no me gustaría que nadie conozca la ciudad de esa manera. – un rato de silencio, tomo su teléfono y le marco a su madre, sonó tres veces en celular, pero nadie contesto.
“Tiene que estar ocupada, marcare después” pensó y volvió a recostarse en la cama, se sentía sola, no sabía en qué momento esta nueva amiga se iba a alejar de ella, pero sabía que iba a pasar igual que las anteriores solo se alejan un día sin decir nada.
Después de pensar mucho se propuso hacer su tarea calculando que dormiría una o dos horas por mucho, para poder llegar a clase a primera hora al día siguiente, la primera clase es muy importante además que allí conocería a una profesora con quien ella quería hacer su estancia profesional.
En la vida valoramos tanto lo que piensan los demás que nos perdemos a nosotros mismos, este era el caso de Emma la amiga de Sara, cuestionándose tanto su pasado que se le olvido su presente, que se le olvido que hay que vivir el hoy y el ahora.