—Usted es uno de los seres más despreciables que haya conocido —Rouse da un paso hacia él, pero el inminente dolor que siente en la planta de los pies la hace tambalearse un poco. Tom se percata inmediatamente la falta de equilibrio de Rouse y hace el intento de sostenerla, pero ella estaba en modo a la defensiva, por ende, esquivo su mano y se hizo para atrás. Luego lo miró con desprecio. —Le dije que no me volviera a poner una mano encima. —Usted… —Si ya acabo de despotricar todo su veneno, entonces, déjeme trabajar en paz. Era muy terca, de eso no le cabía la menor duda. Era indiscutible que estaba adolorida, pero se estaba aguantando el mal rato. Jesey le dijo que ella aún debía guardar reposo, pero allí estaba sin acatar las órdenes. —No se propase con sus deberes, señorita LeRo

