Al llegar a su casa, subió directamente a su habitación para prepararse y poder ir a la velada, ya que su tía aparecería de un momento a otro. Su doncella había elegido un vestido blanco con bordes plateados y junto al recogido de su cabello en forma de flor, parecía un hermoso y reluciente ángel, sin duda sería el centro de atención de la velada. Dudosa, intentó negarse a tal vestimenta, sin embargo, en ese momento apareció su tía y no hubo forma de convencer a ambas mujeres que una elección de ropa más discreta era lo indicado. Una hora después se encontraba, haciendo fila con su carruaje, esperando su turno para poder saludar a los anfitriones y entrar al salón. El lugar estaba atestado de gente y aún faltaban cuatro carruajes para que fuera su turno, y a lo que ella respectab

