Quería irse, no soportaba más ver como Edric hablaba y sonreía con lady Clarise. Estuvo paseando por el salón, habló con las amigas de su tía simulando su mejor sonrisa, como si realmente se sintiera de maravilla. Saludó con respeto a conocidos y bailó con algunos caballeros que se lo habían pedido, pero nada le hizo sacar ese dolor que sentía su pecho y el sentimiento de tristeza que la había invadido desde el exacto momento en que había entrado a ese salón de baile. De pronto se empezaron a escuchar murmullos y la gente comenzó a cuchichear y a mirar la entrada del salón. Bhet dirigió su mirada al lugar y descubrió que, el gran revuelo era causado por tres enormes y guapos caballeros que ingresaban al salón con un porte de grandeza y poder y que destilaban por sus poros arroganc

