Seis meses habían pasado desde que no sabía nada de ella, había desaparecido de la faz de la tierra. Asistió varias veces a la casa de lady Anabell suplicando que por favor le dijera su paradero, sin embargo, siempre recibía la misma respuesta -lo siento, se lo he prometido- su familia y amigos le decían que se olvidase de ella, sin embargo, el bien sabía que jamás podría olvidarle, primero porque era el amor de su vida y segundo porque ella no se merecía su olvido y el merecía sufrir por no tenerla a su lado, por no haberla podido proteger del dolor. Vivía su vida borracha en el sillón del despacho de su hogar y no le interesaba recibir a nadie, se había convertido en un hombre solitario y arisco. Ese día le habían informado de la visita de su amigo Marcus, sin embargo, él s

