Capítulo 3: Prueba Especial, Problemas en la Montaña.

2011 Words
El sábado se hacía presente con un día completamente nublado, no era de esperarse mucho, sí el invierno estaba próximo. Bakugō se había levantado antes que el resto de sus compañeros para ir a entrenar, sí iba a ser el mejor, debía aprovechar cada instancia. Luego de unas horas, varios de los reclutas estaban en los complejos o en los patios entrenando en grupo o solos. Kaminari estaba practicando sus lanzamientos de rayos, tratando que fueran de mayor alcance, pero de forma más precisa. De pronto cayó una albóndiga a su lado. -Qué asco, ¿qué es esto?- se agachó para tocarlo. -Lo lamento!- gritaron de pronto, Denki se incorporó y vio quién le hablaba- Mis disculpas Kaminari-kun. -Shinshikura, no sabía que estabas aquí. -Sí, estoy entrenando junto a Yoarashi. -Ya veo. -¿Quieres que entrenemos?. -Pero estás con Yoarashi. -Él está con Shindō, no me extrañarán. -Bien, entonces, hagámoslo. Ambos se pusieron a entrenar, a Denki le costaba esquivar las albóndigas que le lanzaba el chico de ojos rasgados. Sin embargo esto lo ayudaba para que su quirk fuera más preciso y no dejara a todos electrocutados. -Eres muy rápido Kaminari-kun. -Gracias, tú igual. -Veamos sí te puedes safar de esto!- Seiji corrió hacia el rubio, esquivando los rayos lanzados por éste. Hasta que finalmente lo acorraló justo en una pared, dejó las manos del chico sobre su cabeza y puso una pierna entremedio para que Denki no pudiera moverse. -¿Eh?. -Creo- le dijo tomando su rostro con la mano libre- Qué te gané. -¿Ah? Yo, bueno, tal vez. -¿Tienes novia, Kaminari-kun?. -¿N...novia? No, es qué... -Kaminari!!!- el rubio trató de mirar, a lo lejos estaba Sero. -Ehh, Shinshikura, ¿me puedes soltar?. -Y sí te digo que no- le respondió acercando más su rostro. -Pero, es que...- y no alcanzó a decir nada más, sólo sintió un fuerte jalón. De pronto se vio en los brazos de  Sero. Seiji se giró mirando al pelinegro, éste le había lanzado sus cintas para sacar al rubio de ahí. -Te estaba llamando- le dijo Hanta, sosteniendolo de la cintura. Denki estaba sonrojado hasta el cuello. -Lo sé. Pero me tenían acorralado. -Sí, pude notarlo- dijo con algo de molestia- Vamos a entrenar, Bakugō y Kirishima están en el patio central. -Está bien. Sin soltarlo de la cintura y mirando con ojos desafiantes a Seiji, se dirigió hacia sus amigos. En la academia Shiketsu, las cosas no eran diferentes, las reclutas también se preparaban para el lunes, pues ese día darían su prueba para convertirse en Soldados. -Momo-chan- le habló Toga- ¿Me ayudas con los estiramientos?. -Claro Himiko-san. Ambas estaban haciendo los ejercicios. -Oigan chicas- les habló Mina- Hace unos días vino el Comandante Fat Gum a la academia. -¿A qué habrá venido? gero. -Debe haber sido algo importante- les dijo Uraraka- Saben que sólo vienen por asuntos complejos. -Obviando eso- dijo la rosada- El Comandante estaba para darle duro. -Mina-san!- la reprendió Yaoyorozu. -Oh vamos! Aquí faltan hombres- rió la chica. -Creo lo mismo- dijo Himiko- Podríamos variar la vista. -Yo no me quejo- habló Jiro mirando a Yaoyorozu, le pelinegra se sonrojó levemente. -¿Y sí nos escapamos?- propuso Kendo. -Estás loca!- le dijo Tōru- Nos pueden pillar y ahí sí que nos echan a todas. -Podemos estudiar cómo salir sin ser vistas- les dijo Shiozaki. -Sí nenas. Pero recuerden que para llegar a Yuuei debemos usar ya sean las motos o las Hummer- dijo Camie. -Chuuuu- las chicas se quedaron pensando por largos minutos. Durante los dos días de descanso, los reclutas estuvieron entrenando y terminando los trabajos que les habían mandado. Ambas Academias se preparaban para el evento del día lunes. Daba comienzo la nueva semana, eran las 07:30 y todos los reclutas de Yuuei estaban formados fuera para dirigirse dónde los mandara el Teniente General Chisaki. -Atención todos! Saldremos de la academia para dirigirnos a la montaña que está del otro lado. Será una caminata de cincuenta minutos. En ésta prueba está permitido utilizar sus quirk, deben destruir la mayor cantidad de robots militares que están apostados a lo largo de la montaña. El Comandante Fat Gum, el Teniente Hawks y yo vigilaremos su travesía. Sin embargo no subiremos a la montaña, notarán la meta pues está marcada con el estandarte de la Academia. Queda claro!!. -Sí Teniente General!!. -Bien, en marcha!!. Los tres militares iban al frente, detrás de ellos, dos filas que los seguían. -Santo Dios, me van a salir ampollas- dijo Aoyama. -De qué te quejas. Yo estoy harto de ver p***s por todos lados. Quiero tetas- le dijo Mineta. -¿Tú cerebro sólo procesa la anatomía femenina?- preguntó Shoji. -No sé. Pero las mujeres son ricas. -Ya cállate- le dijo Sato. -Deberías concentrarte en la prueba- habló Shindō. -Porqué las tetas no van a salvarte sí lo arruinas, Mineta-kun- le dijo Ritsu. Después de largos cincuenta minutos, los militares dieron las últimas instrucciones y dejaron libres a los reclutas para que comenzaran el ascenso. Varios se dispersaron a través de la frondosa vegetación, unos pocos quisieron ir en grupos. Mediante iban acercandose más a la meta, los robots militares se ponían más fuertes. En medio de la montaña se escuchó un estruendo gigante, mucho creyeron que eran las explosiones de las máquinas. Dabi, Midoriya, Todoroki y Ojiro que estaban más cerca del estruendo, fueron a ver qué había sido eso. Caminaron por unos minutos hasta que dieron con la pelea. -¿Pero qué carajos?!- a Mashirao se le cayeron los ojos. Frente a ellos, Bakugō y Kirishima peleaban con una clase de aberración salida del abismo. Una enorme bestia de dos cabezas, con ojos rojos que estaba atacando a los reclutas. -Cuidado!!- gritó el pelirrojo tratando de evitar un fuerte golpe, se puso en frente y salió disparado cayendo sobre Izuku. -Kirishima-kun! Kirishima-kun!. -¿Estás bien?. -Sí, pero...- miró a su compañero, estaba gravemente herido. Tenía profundas cortadas y laceraciones por todo el cuerpo. -SHINEEEE!!!- Katsuki seguía dándole pelea a lo que fuera esa cosa. Sin embargo sus explosiones estaban disminuyendo. -Bakugō!!- el rubio salió volando después de recibir un fuerte golpe. Todoroki corrió, amortiguando la caída del cenizo. La bestia corrió hacia ellos, rápidamente Shotō creó un domo de hielo para protegerlos. -Bakugō- el chico yacía en sus brazos, Todoroki lo miró bien, tenía todo quemado y las manos sangrando por tanta explosión dada- Maldición- el bicolor puso su mano derecha sobre las heridas y aplicó frío para que el ardor bajara. -¿Todoroki?- preguntó con voz entrecortada. -Tranquilo. Sentía que el domo iba a romperse. Afuera Ojiro junto a Dabi le estaban dando pelea a la bestia. Izuku dejó a Eijiro en un lugar seguro. -Ayudaré a los chicos. No te muevas. -No, Midoriya, esa cosa es fuerte. -No te preocupes- acarició su rostro y se levantó. Concentró su poder en las piernas y brazos y se lanzó al ataque junto a sus dos amigos. -Quédate acá- le dijo Todoroki acomodando a Bakugō- Detendremos esa bestia. Los labios del cenizo estaban algo morados, no acostumbraba a estar en tan bajas temperaturas. -No vayas!- le gritó de pronto- Es muy fuerte. -Lo sé, pero somos más que él- le dijo, sus ojos se posaron en los labios violáceos del cenizo, se agachó a su lado- Aguanta un poco y te sacaré del domo- se acercó al rostro del ojirubí y sin decir nada, pasó su lengua por los fríos labios de Bakugō haciendo que se calentaran. El cenizo estaba rojo cómo tomate- Ya vengo- salió del domo y se lanzó a la pelea junto a los demás. Era cierto, la bestia era demaciado fuerte. Dabi y Todoroki tenían graves quemaduras en sus brazos y piernas. Midoriya se había fracturado el brazo derecho, Ojiro tenía las manos, sus pies y la cola completamente heridos. -Maldita sea- Shotō miró al domo- No podemos rendirnos!!- de pronto la bestia se quedó parada sin hacer nada. -Chicos!!- todos se giraron, eran Ritsu y Shinsō. El platinado había congelado a la bestia. -Debemos irnos!!- gritó Ritsu. -Ahora podemos detenerlo- dijo Midoriya. -No!- gritó Shinsō- Iida y Monoma fueron atacados por una bestia similar a esa. De suerte huyeron. Debemos irnos ahora!. -Sólo quedan dos minutos!!- gritó Ritsu. Todoroki corrió al domo y sacó a Bakugō, éste estaba casi inconsiste, se lo llevó en la espalda. Hitoshi se llevó a Ojiro y Ritsu a Kirishima. Dabi y Midoriya se fueron ayudando mutuamente. Salieron corriendo cuesta abajo en el momento justo que la bestia volvía en sí y lanzaba un fuerte gruñido que fue escuchado en toda la montaña. -Rápido!!- Hawks regresaba volando- Son muchos los reclutas heridos!. -Pero cómo mierda aparecieron tres al mismo tiempo- dijo Chisaki mientras corría con los demás hacia arriba. En la mitad de la carrera se encontraron con los reclutas que venían bajando. -Esto es un desastre- dijo Fat Gum viendo las heridas de los muchachos- A la academia!. -Comandante!- gritó Ritsu- Kirishima-kun a perdido mucha sangre!. -Mierda- el mayor tomó a pelirrojo entre sus manos- Teniente!! Llévalo a la enfermería!. -Sí señor!- Hawks tomó a Eijiro y voló a toda velocidad. -Al Director General no va a gustarle esto- dijo Chisaki mirando a los reclutas- Fue un enorme error haber echo las pruebas sin tener el contingente cómo corresponde. -Regresemos- dijo Fat Gum. El camino se hizo más difícil de vuelta, varios reclutas se ayudaban entre sí para caminar, tratando de llegar lo más pronto posible a la academia. Finalmente llegaron, los soldados del lugar llevaron a los reclutas a la enfermería, mientras los militares de alto rango fueron a reportar lo ocurrido al Director General. -En las camillas!- gritaba Chiyo, corriendo de aquí para allá. Kirishima había sido el primero en llegar, la enfermera logró estabilizarlo. Paulatinamente fue atendiendo de los más graves o los menos. Dabi y Todoroki parecían momias, la anciana les había colocado unas hierbas medicinales para las quemaduras. Consolidó la fractura de Midoriya y lo dejó con un cabestrillo. Ojiro estaba lleno de parches y gasas, ambas manos las tenía vendadas. Iida quedó con una bota yeso, pues su pierna izquierda sufrió lesiones. Monoma se había fracturado la clavícula, la bestia casi lo mató, de no haber sido por Tenya, no la cuenta. -Iré por más vendas- Chiyo salió de la enfermería. Shinsō y Ritsu tenían lesiones menos graves. El pelimorado se acercó a la cama de Mashirao. -Hola. -Hola- saludó algo sonrojado- Gracias por ayudarme. -Fue un placer- le dijo Shinsō- ¿Estás mejor?. -Sí, ya no moriré- bromeó el rubio. Hitoshi se quedó un rato más hablando con el rubio. Ritsu se había acercado a la camilla de Bakugō, el cenizo estaba dormido. Pasó su dedo índice por los labios del ojirubí. -Ni lo pienses- le dijeron, el platinado se giró- Esos labios son míos. -¿Sí? Pues creo que los tuyos fueron míos primero- le respondió al bicolor. Todoroki se sonrojó levemente- Tal vez también pruebe ésta dulce boca- habló mientras le daba un beso en la mejilla a Bakugō- Descansa, Shotō-kun. Ritsu salió de la enfermería, Hitoshi se despidió de Ojiro y se fue tras el platinado. En el pasillo se encontraron con el Subteniente Aizawa, el Comandante Fat Gum y el Coronel Yagi. Hicieron el saludo formal y se retiraron. Los tres militares ingresaron a la enfermería. Todos estaban dormidos, a excepción de Todoroki. -Increíble que hayan sobrevivido a los ataques- dijo Aizawa. -Es justo que todos sean Soldados, cómo lo propuso el Director General- habló All Migth. -Estoy inquieto- dijo Fat Gum- Es extraño que hayan salidos tres bestias. Y lo peor fue enterarnos que en el examen de la Academia Shiketsu pasó lo mismo. Ocho de sus reclutas quedaron heridas. -¿Qué quiere decir, señor?- preguntó el pelinegro. -Aún nada, pero creo que algo no anda bien. Todoroki estaba dado vuelta, dándoles la espalda. Tenía los ojos cómo plato tras escuchar que la academia femenina también sufrió un ataque. GRACIAS POR LEER
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