CAPÍTULO 5. EMMA...

1187 Words
Regrese a la mesa de Maximiliano con su botella de whiskey... -Señor, su pedido... - ¿Su hermano siempre es así de despistado? - ¿Disculpe? -Su hermano, el que arruino mi traje... - ¿No le basta con que lo lleve a la tintorería? Señor Maximiliano, es un niño, fue un error, ya me disculpé y voy a entregarle su traje limpio... - ¿Y si le pido algo más a parte de la tintorería? -Debo continuar mi trabajo señor, así que... -Una cita! - ¿Qué? -Salga conmigo, sería una buena manera de disculparse... -Señor Maximiliano, creo que le expliqué ayer que aquí no se proporciona ese tipo de servicio, y lo de su traje, ya le dije que se lo devolveré limpio... -Creo que la que esta confundida es usted Ema, si estuviera interesado en “ese tipo de servicio”, créame, no le estuviera pidiendo una cita... Yo estaba escuchando lo que decía, pero juro por Dios que no entendía, ni comprendía lo que quería decir, y aunque estaba tratando de asimilar lo que decía, mis pensamientos fueron interrumpidos por la encargada del lugar, quien me llamo la atención por estar más tiempo del debido atendiendo una mesa, cuando había más por atender... -Debo regresar a mi trabajo, señor Maximiliano, permiso... -Piénselo, es solo una cita... Me retire, pero mi piel de gallina seguía ahí, en cada parte de mi cuerpo, y no entendía ¿Por qué?, es decir, ¿porque me genera este nerviosismo? Antes de disponerme a atender más mesas, Amanda me dejo bien en claro, que apenas termináramos nuestro turno, debía contarle todo lo sucedido, y lo haremos a la salida en el bar al que siempre íbamos, a lo cual asentí, porque, aunque estaba realmente cansada, quería un momento de distracción... Cuando mi turno estaba por terminar, fui a las mesas que yo estaba atendiendo, para asegurarme que no deseaban algo más o por si querían pagar la cuenta, es una regla que tenemos, para dejar todo correctamente al finalizar el turno, así que una de esas mesas era la de Maximiliano... -Señor Maximiliano, ¿desea algo más? -Una respuesta... -Por favor, no haga mi trabajo más complicado, ya vio que me llaman la atención por conversar con los clientes, por favor, dígame, ¿Necesita algo más? -No, aun no, si necesito algo la llamare... -Bueno, en ese caso, lo atenderá otro compañero, en la caja queda su cuenta abierta... - ¿Termino su turno? -Si, señor, permiso... Amanda había salido primero, así que estaba esperando afuera del hotel en su auto, por lo que fui rápidamente a cambiarme para salir, cuando iba cruzando las puertas de la salida, me tope nuevamente con Maximiliano, quien al parecer estaba esperándome, y trate de ignorarlo pasándole de largo para llegar al auto de Amanda, pero fue en vano, ya que me tomo del brazo, y no fuese que me lastimara, tan solo me detuvo si apretar, y en cuanto me gire a verlo, para saber que quería, me solto, por lo que supe, o más bien intuí, que su objetivo no era lastimarme... -Señor Maximiliano, ¿necesita algo? -Quiero llevarla a su casa, es tarde, no debería andar sola a esta hora.... -No entiendo su interés, pero no tiene que preocuparse por mí, yo se cuidarme, y no, no ando sola... - ¿Porque es así? He tratado de ser amable con usted, pero solo se porta así... -Simplemente no estoy interesada en ningún tipo de amistad, y no soy de ninguna manera, lo he tratado igual que cualquier cliente... -Soy cliente del bar, pero no estamos dentro del bar, ¿cuál es el problema de hablar? -Seré sincera con usted señor Maximiliano, he vivido toda mi vida, con personas poco gratas, y usted hace parte del mundo de una de esas personas, no me interesa conocer a nadie que tenga que ver con ello, y menos a alguien que es capaz de lastimar a alguien. Con permiso, me están esperando... Al subir al auto, sin dejar que ella dijera o insinuara algo, la corte.... -Amanda, por favor, no digas nada, solo vamos a casa, necesito dormir... -Ok, pero, ni creas que no vas a contarme, tal vez, no ahora, pero si en algún otro momento... -Lamento tener que decírtelo, pero no hay nada que contar, ya déjalo... -Si, sí, claro, como digas... Cuando por fin llegue a casa, fui hasta el cuarto de Andy, quería asegurarme que estuviera bien, y así era, estaba durmiendo plácidamente, y me fui rápidamente a mi cuarto, no quería que Fátima me viera donde Andy, ya que odiaba que me acercara a él, solo le servía para hacerle la comida a su hijo, pero no toleraba que tuviéramos una relación de hermanos. En cuanto toque mi cama, mis ojos se cerraron con el deseo de poder dormir varias horas... …. [Maximiliano] Me sentía patético, era la segunda noche que venía a buscarla, quien podría creer esto, Maximiliano Grey, detrás de los pasos de una mujer, era a mí a quien las mujeres le llovían, pero no, ella no, y yo no dejaba de pensar ¿Por qué?, soy un hombre joven, guapo, con dinero, y ella, Demonios ella, es la mujer más guapa y angelical que había visto, necesitaba tenerla, quería ser quien la llevara a la cama, pero no solo eso, quería que ella fuera lo último que mis ojos vieran antes de dormir, y lo primero que vieran al despertar, y no hablo de una sola noche o una sola mañana, joder, la quiero toda mi vida... No podía pensar con claridad y lo último que quería era tratar con el agobiante casino, así que después del evidente rechazo de Ema, subí a mi auto, y llamé a Alex, pidiéndole que se hiciera cargo del resto de la madrugada, el casino cierra a las 6 am, o bueno, ese es el horario que manejo. -Max, que tal hermano? ¿Ya vienes? -Alex, por eso te llamo, no iré, voy a mi casa, quiero descansar, haste cargo del resto... -Todo bien Max? -No, nada está bien, te dejo, hablamos luego... -De acuerdo hermano, espero que puedas “descansar” Pude notar como enfatizaba con ironía esa última palabra, y mejor corte la llamada antes de que empezara con sus cosas, tenía que contarle esto que siento, y sé que dirá de ello, pero no lo haría ahora, no por teléfono, no con esta revoltura de emociones que siento, llego a casa, solo quiero encerrarme a pensar en el estudio, tomando wiskey, pero Leonor, tenía otros planes... -Que haces en casa tan temprano Alex? -Nana, que haces despierta a esta hora? -Que te enseñe de responder con otra pregunta? -Vale, lo siento, solo me sorprende verte levantada a esta hora... -No estaba desierta, simplemente me acabo de despertar y quise un vaso de agua, ahora sí, contesta mi pregunta... -Quería pensar, es dificil hacerlo en el casino... -Pensar? ¿Que hace que mi muchacho quiera pensar en la soledad de su estudio? -Ema.... (solo pude contestar diciendo su nombre, seguido por un profundo suspiro)
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD