Estamos acostados sin cubrirnos, mi cabeza acurrucada en el hueco de su hombro. Bram aparta mechones de mi frente y peina sus dedos por mi cabello largo. Acaricia mi cabeza y escucho el lento latido de su corazón bajo mi oreja. Me gusta cómo yace desnudo conmigo, sin preocuparse por cubrirse, y no puedo evitar que mi mirada se desvíe hacia su gran pene, que descansa sobre su cadera. Podría pensar en mil formas de adorar su cuerpo y esa hermosa erección. —¿Susy? —¿Bram? Hace una pausa y su corazón comienza a latir más rápido debajo de mí. —¿Saldrías conmigo en una cita? —¿Una cita? —No hemos pasado ya de eso? —Sí. Quiero llevarte a una cita de verdad, sin grupo, recogerte en tu puerta, una cita romántica. Mi corazón se acelera. Es una mala decisión, pero… —Está bien. N

