Necesitaba aire. El paseo logra darme la nariz mojada, las orejas moradas y aliviar mi ansiedad. El ejercicio siempre me hace sentir mejor. Me doy cuenta de que está bien escuchar a mi cabeza, pero también a mi corazón, que cualquier decisión que tome será la correcta. También me doy cuenta de que no necesito decidir ahora mismo. Me siento mejor quitándome la presión. Kellan dijo que puede esperar. Eso es todo lo que necesito: tiempo. La casa sigue en silencio cuando regreso. No creo que Kellan se haya movido ni un centímetro. Está en la misma posición en la que lo dejé. Mientras me desvisto, empieza a moverse y, con un gran estiramiento, abre los ojos. —¿Dónde has estado? —bosteza. —No podía dormir. Mira el reloj mientras se incorpora, las sábanas cayendo para revelar todos sus sensu

