—Está saliendo con alguien. —¿Qué? Oh no, Rosaline, lo siento mucho. —Susy sale de detrás del biombo. Está deslumbrante con su vestido. Es de un blanco suave, con un escote en V profundo que se ajusta a su cintura y luego fluye hasta el suelo. Ya había tenido su prueba final, pero no pudo resistirse a probárselo otra vez cuando fuimos a recogerlo de la tienda. —Está bien. Inclina la cabeza, formándose una pequeña arruga entre las cejas. —Rosy… —De verdad. Estoy bien. Me alegra que él sea feliz. —Sí deseo su felicidad—. En fin, basta de mí. Es tu momento especial. Te ves hermosa. —Gracias. No puedo creer que la boda sea en solo unos días. —¿Estás nerviosa? Se acomoda el corsé del vestido frente al espejo, su rostro angelical completamente sereno. —Ni un poquito. —Se vuelve hacia mí

