—No estoy jugando a nada. Y lo de que te quiero ayudar a que no te quedes en la calle es cierto —respondió ella, sin inmutarse, y sin intentar zafarse de la mano que la oprimía—. Simplemente te aclaro que no soy lesbiana. ¿Tanto te cuesta entenderlo? Bisexualidad ¿Te suena? La solté, aunque aún me sentía ofuscado. —Si de verdad fueses bisexual… —dije, sin poder terminar la idea. —Si de verdad lo fuera ¿qué? —dijo ella, con cierto aire pendenciero que no iba con su personalidad. —Desde ayer que hay algo que me sorprende mucho de vos —dije, y luego sonreí con ironía al darme cuenta de lo errada que era la frase—. Bueno, la verdad es que tengo que reconocer que desde ayer que no dejo de sorprenderme, no solo con vos, sino con todo lo que pasa en esta casa. Pero hay algo. Un detalle que, s

