AL final Simón dijo que macarrones con queso era algo demasiado simple, que lo retara, molesta porque mis ganas de comer macarrones con queso se frustraron le dije que hiciera pollo asado en adobe de naranja y maldita sea… lo hizo. —Mmmmm—eso hubiese dicho en voz alta, pero no quería alimentar su ego, ¡Dios cocinaba tan bien! Trate de disimular en cada bocado pero era casi imposible, cada bocado me hacía cerrar los ojos y me transportaba al mundo del sabor e incluso pensé dos veces en dejar los modales y chuparme los dedos, pero era demasiado obvio. Simón de vez en cuando me miraba y utilizaba esa media sonrisa encantadora saca babas, pero yo me hacia la indiferente y miraba para otro lado, lo siento simón pero por el día de hoy el pollo te ha sustituido. Terminado el almuerzo decidí

