El chico sonrió sorprendido ante mi respuesta, demonios incluso yo estaba sorprendida, si Susana pudiera verme estaría orgullosa y ya que recuerdo ¿Dónde carajos estaba? Él empezó a hacer mi bebida, batió, vertió, no sabía lo que estaba haciendo pero no lo perdí de vista ni un segundo, vigila tu bebida, vigila tu bebida, luego puso una copa muy delicada, que tenía un cuello delgado y elegante delante de mí, la cual contenía un liquido transparente con lo que parecía ser una aceituna al borde como una especie de decoración. Bien, Pretelt tu lo pediste ahora te lo tragas. —Listo—me dijo —gracias. —si necesitas algo, por favor avísame. Asentí con la cabeza. Lleve delicadamente la copa hasta mis labios y tome un pequeño trago, al instante un sabor delicioso lleno mi paladar, algo dulce

