Desperté a la mañana siguiente como a las 8. Cuando intenté recordar donde estaba o porque estaba tan adolorida, mi cerebro se encendió de golpe. ¡La cirugía de Simón era hoy! Traté de enderezarme pero una punzada en mi costado me recordó que un bastardo trató de matarme. — ¿Pero qué diablos haces? —Me regañó mi madre cuando entró a la habitación—No puedes hacer esfuerzo, señorita. Mi madre quien aprovechando sus privilegios de ser la enfermera jefa de este hospital, me cuido toda la noche y yo estaba más que lista para decirle que se fuera a descansar a la casa pero la señora Mónica era un hueso duro de roer. —Mamá por favor—Respiré— ¿A qué hora es la cirugía de Simón? Ella acomodó mi almohada y simuló que era la cosa más complicada del mundo, pero yo sabía que era solo una distra

