Desperté con la ya conocida canción de cumpleaños.. Cumpleaños feliz....Te deseamos a ti... Mi madre se acercaba hacia mí lentamente haciendo maromas con un gran pastel que sostenía entre sus manos mientras cantaba la cancioncita, me incorporé y conté las velitas, uno, dos, tres… sí, 17 en total. —A ver mi pequeña mujercita sopla las velitas y pide un deseo—me dijo cariñosamente. Tome aliento y lo expulse fuertemente apagando todas las velas por completo. — ¿Que pediste? —lo siento pero si te lo digo no se cumple— Mi madre no había perdido la costumbre de despertarnos con un pastel lleno de velas y cantando la canción de feliz cumpleaños, era su tradición y teníamos si o si que respetársela, mi hermano y yo tratamos de persuadirla de que no era necesario porque ya no éramos niños

