Varios chicos trataban de sostener a Simón de pie. Al principio me asuste, pensé que estaba herido o algo le había pasado, sin embargo al acercarme me llego el fétido olor a alcohol. El idiota estaba borracho. ¡Borracho! La Señora Patricia lo contemplaba con la boca abierta. Y sus amigos tuvieron la decencia de parecer avergonzados. —Pero…pero ¿qué diablos paso? ¿Por qué mi hijo está en ese estado? —exclamo furiosa. Y yo iba por ese mismo camino. Así que él idiota estaba de juerga mientras nosotras estábamos aquí con el alma en un hilo, pensando que se estaba desangrando en alguna una zanja oscura, pero que desconsiderado. —Señora Dieppa…—comenzó uno de ellos. Mientras intentaba por todos los medios sostener a Un Simón ebrio —Cermeño—corrigió con los dientes apretados. —Señora Cerm

