Capitulo 05

1739 Words
MARCUS Tres meses después ¡Mierda! Aprieto con fuerza el volante muy furioso mientras sigo conduciendo. La causante de mi enojo solo tiene un nombre, Mariella, mi querida esposa. Aprovecho de que la halla dejado sola sin ningun guardaespaldas para que se large a buscar a ese niño. Freno con fuerza al llegar y salgo del auto azotando con fuerza la puerta. Hay varias personas que tan solo verme huyen ingresando a sus casas. Son unos malditos cobardes. Ajustando mi casaca camino hasta esa casa muy vieja, la misma señora encargada de cuidar a Oliver esta en la puerta con la cabeza agachada acompañada de dos jovenes. ─ L-lo siento señor. ─ Alista una tumba para tu hijo. ─ H-hice lo que u-usted... Paso por su lado ingresando a esta mugrosa casa, al llegar a la sala, mi querida esposita esta en un mueble cargando al mocoso dejando que toque su piel tan suave y limpia. ─ ..... Soy mamá ¿Como es que ella llego a esta casa? ─ ¡Mariella!─ La voz la asusta, esos hermosos ojitos tan inocente me ven. Abraza a Oliver temiendo a que la quite, sonrio de la nado al sentir ese miedo en ella, ese miedo igual cuando mate a ese hijo de puto que se atrevio a besarla. ─ Q-quiero quedarme con él. Camino hacia ella, sin protesta le quito a Oliver y lo dejo a su lado, la agarro del brazo y la levanto, ella trata de que la suelte pero como mi mujer es muy debil no consigue nada. ─ ¡Vamonos! La jalo sacandola de la casa mientras escucho sus ruegos para que se lleve al mocoso, sus malditos ruegos no me convence y la meto al auto, subo por el otro lado y condusco hasta nuestro hogar. En todo el camino, sus pateticos sollozos se escuchan en todo el carro, ¡joder! Es insoportable. Me dan ganas de golpearla para que se calle. ─ ¡¡Callate. Mariella!! Mi grito la asusta y guarda silencio ariconandose en la silla, observo el camino conduciendo con tranquilidad. Entro a mi terreno y estaciono en frente de la puerta, bajo del auto y mi mujer también, entra a la casa sin esperarme, antes de que suba a las escaleras le agarro del brazo. ─ La proximas vez que te escapes, no voy hacer nada amable al traerte Mariella. Sacude su brazo enojada y sube las escaleras. Me gustaba mas mi esposa sumisa que tenia antes. "TE ODIO" Su voz y esas malditas palabras. Me dirigo a mi despacho, Henry aún esta sentado en la silla esperando, me siento en frente del escritorio. Deja unos papeles en frente mío─ Hay un problema de los del x, ellos quieren conocer al lider. ─ ¿Acaso estan rogando que valla? Eso es perfecto para ir de aquí y que Mariella se olvide de ese niño. ─ Sí. ─ ¿En donde? ─ La capital de Italia, ¿Vas a ir? ─ Si No es la primera vez que voy a salir de este pueblo, sin embargo Mariella no se da cuanta de nada. Además creo que ya llego la hora de irnos de este lugar, a pesar de que este lugar en como mi base para que nadie sospeche nada, ya me aburrí de estar aquí ─ Además, ya es momento de irnos de este pueblo.─ Digo y miro a Henry─ Prepara todo para marcharnos de aquí mañana. ─ ¡Genial! Por fin nos vamos. ─ Ahora si largate que necesito estar con mi esposa. Henry asiente y se larga de la casa, como ya no hay ningun trabajo, subo a mi cuarto para disfrutar de mi mujer, al llegar abro la puerta y me encuentro con mi esposa dormida en la cama. Su rostro muy pequeño, la maldita es tan hermosa y linda, solo mia, jodidamente mía. Al verla asi en mi cama me recuerda el mismo dia que la traje conmigo. Aprieto mis manos observando como ese bastardo besa esos labios de mi mujer y esa maldita zorra se deja besarla. Ella parece sentir mi mirada que se separa viendo hacia mi dirección, su cara es de mi pura satisfacción, el bastardo se da cuenta de su rareza, hablan por unos segundos y luego baja del auto. Busco por todo lados y al fin solo se va abrír la puerta, mi luz baja del auto y se van a la casa de esa estúpida amiga. Salgo de mi escondite y voy hacia la camioneta que me espera, entro y uno de mis hombre esta de conductor, al sentarme él me da un celular. Al menos Henry si hizo su trabajo. Prendo en celular y busco el contacto de mi luz, al encontrarlo abro en mensaje y le envio uno. Alisto el trapo con sonnifero y lo guardo en bolsillo, me pongo la mascara, justo me llega un mensaje, lo revisó y veo que es de ella, aún estoy enojado por lo que hizo esa maldita, le contesto y bajo de la camioneta azotando con fuerza la puerta. Veo a luz acercándose a la ventana, antes de que se escape le agarro el brazo y la volteo golpeando su mejilla arrojando todo su cuerpo al suelo. ¡Se lo merece por zorra! Ella se toca la mejilla asustada a punto de llorar, me arrodillo y ella al verme gatea asustada y trata de ponerse pie para que huya de mi lado. ─ No debistes hacer eso. Saco mi bolsillo el trapo muy rapido y tapo su boca y su nariz con eso, mi luz lucha varia veces tratando de escapar pero solo sonrie debajo de la mascara al ver su rostro de panico, lentamente sus ojos se cierran y todo su cuerpo cae desmayada. La cargo en mis brazos y aviento su celular lejos, subo en la parte trasera de la camioneta y el conductor se pone en marcha. Envío un mensaje a su celular y despues aviento el mio fuera de la ventana. Miro a mi luz en mis brazos, por fin esta a mi lado, por fin es mía, aprieto con fuerza su cuerpo. Antes de que se levante y cause problemas le inyectó un sedante, dejo la jeringa y toco sus labios, enfurecido le limpio con papel y sin ya no aguantar más beso esos suaves labios tan dulce. Eso es lo mas extrañaba de ella, sus dulces labios. ¡Maldición! Extrañaba todo de ella, cada parte de su cuerpo, estoy tan obsesionado con ella que ya no resistia verla separada de mi lado, ya no me servila verla por las camaras, la queria a mi lado haciendola mía. Despues de un largo viaje en carro y en un jet y otra vez en un carro, llego al pueblo, condusco hasta mi mansión, al llegar hay varios hombres, bajo del carro y entro a la mansión. La dejo en la cama, verla asi con esa carita mi excitación aumenta, mi polla se endurece al ver esos labios entre abierto, necesito hacerla mía, reclamarla como mi mujer. Me acerco a ella y quito de sus hombros ese patético vestido, la quito por completo dejandola desnuda solo con la ropa interior, mi pantalone se aprieta al verla lista para mi, una de mis manos quita su braga, quiero desfrutarla pero ya no aguantó más. Me quito mi ropa, mi pene esta preparado para quitar la inocencia de mi luz, me posiciono en medio de sus piernas. Desesperado beso sus labios y su cuello sucionando su piel tan blanca. Mientras la beso, entro en ella apretando mi mandibula hasta que siento esa pared que me confirma la virginidad de mi mujer. Agarro su cintura y entro de una embestida perdíendo el control, me aprieta demasiado, maldición estar dentro es el jodido paraiso. Necesito más. Entro y salgo de ella varias veces queriendo más, haciendola mía. La cargo en mi brazos y la siento en mi regazo mientras la penetro con fuerza, ella suelta pequeño balbuceo dormida. Beso su cuello mordiendo mientras la hago mía dejando marca en todo su cuerpo hasta que me corro dentro de ella. No muy satisfecho, vuelvo a estar dentro de ella, quiero mas de ella, satisfaciendo mis deseos de tenerla para mi solo. Toda mía. Ella abre sus ojos, al verme se sienta en la cama acurrucandose. Evita mi mirada y ni protesta nada, ya me canse que me evite todo el tiempo. ─ Mariella.─ No contesta Tuerzo mis labios, mi querida esposa quiere que todo lo haga a la mala. ─ Alista tus cosas, mañana nos iremos de viaje. Ella voltea su cabeza y me mira─ ¿Y Oliver?. ─ Se va a quedar con su niñera.─ Es lo unico que digo y me doy la vuelta saliendo del cuarto. ─ ¡Marcus! Bajo por las escaleras, a mi atraz me sigue Mariella gritando "No voy a permitir que mi hijo se quede", no le hago caso y me dirijo hasta la cocina, la sirvienta al verme se retira muy apurada, antes de que mi esposita sirvo dos vaso de agua, a uno le pongo otro ingrediente. Mi dulce esposa aparece un poco agitada pero aun asi tiene la fuerza y el valor de colocarse frente mio, tomo de mi vaso viendo su cuerpo tan pequeño y sexi, su cabello se cae por los hombres haciendola lucir como una angel. ─ Por favor, Marcus. ¿Qué dijo? La mira a su rostro y ella tiene una expresión de suplica con esos ojitos que brillan tan claro. ─ Despues arreglamos eso, primero toma el agua que te servi─ Le doy su vaso pero ella no le recibe. ─ Quiero llevar a Oliver, por favor. ─ Mariella.─ Aprieto mi vaso para no golpear su hermoso rostro por su terquedad. ─ Por favor. ─ Esta bien lo vamos a llegar, ahora si toma el agua. Ella lo recibe y se lo toma. Sonrie internamente, como siempre mi luz cae en la misma trampa. No quiero ningun problema cuando salga del pueblo y mucho menos viniendo de mi esposa que se pondra loca si no llevo al mocoso con nosotros, es mejor dormila para poder llevarla, como una dulce muñeca a mis ojos. ─ Ma-arcus─ Se tambalea y agarra mi brazo para sostenerse─ ¿Que-e suce... ─ Shh solo duerme mi amor─ Acaricio su cabello y todo su cuerpo cae en mis brazos. Es hora de irnos de miserable pueblo.
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