Ericka Al llegar a casa me llevé una sorpresa bastante agradable, me sentí feliz al ver a nuestra joya cómoda en el sofá rodeada de mis hermanos y papá. Quite mis zapatos, lance mi bolsa a un lado y me uní a ellos, abren espacio para recibirme —Mami que bueno tenerte en casa —La abrace con delicadeza, temo lastimarla. —Ustedes no me avisaron —Me quejo un poco, no sería yo si no reclamo por cualquier cosa —¿Cómo vieron a Katia? —Es mi otra incógnita, si uno de nosotros se encuentra mal, todos lo estamos. Escucho a la melliza suspirar con preocupación —Se encuentra avergonzada y triste —Responde Emi, papá me envuelve en sus brazos. —Por esta noche se tendrá que quedar en la clínica, pero ya mañana podrá volver a casa, estos días que me encuentro suspendida iré a pasarla con ella, no quiero

