Mateo. —Veamos... —le saco la ropa de abajo y el pañal asi lo cambio—. Uujjj la puta... —Jose se rie a carcajadas cuando la miro de mala gana—. Siempre me toca la peor parte. —Una y una, es la que te toca amor. —siempre cuando lo cambio recuerdo a mi suegra que nos explicó como limpiarlo y mantenerle la higiene del pene, nunca me esperé estas cosas—. Aca te dejo la ropa. —Si, no fue mucho al final, un poquito. —le limpio bien la cola con toallas húmedas y le paso un pañito para secarle y no le queda húmedo—. Listo, ya lo visto. —Tenemos turno a las diez, llegamos. —le pongo un enterito, con un conjunto de algodón y con unos zapatitos de tela, me pongo perfume en las manos y le paso por el cuerpo por arriba de la ropa —Listo, ya estamos listos. —Vamos entonces. —salgo con Felipe en br

