Mateo. —¿Pasamos por algo para el té?. —lo miro a Mauro asintiendo. —Si, y me llevo algo para Jose también. —¿Cómo va la relación?. —Nos vamos a juntar. —paro afuera de la panadería sonriendo—. Es muy apresurado pero vivimos prácticamente juntos, le dije si quería que sea oficial el vivir juntos y me dijo que si. —dejo de sonreír cuando veo que no se le mueve un musculo—. ¿Dices que esta mal?. —No, me sorprendes Mateo, estoy muy alegre de lo que vas logrando, no querías saber nada con las chicas hasta hace unos meses y ahora... Ya te juntas con Jose. —Estoy nervioso... —golpeteo mi pierna—. Estoy muy nervioso porque quiero que funcione, que... Quiero que sea la mamá de mis hijos. —Mi Dios. —Si, siempre dije que no quería tener hijos pero con Jose todo cambió Mauro. —Te estas dando

