Ivy Miro de reojo la entrada de mi edificio cuando llegamos. Son a penas las 7:00 am, lo cual significa que tengo el tiempo justo para llegar a la oficina, me deshago del cinturón de seguridad y me apresuro a abrir la puerta; sin embargo, antes de que pueda bajar del auto me encuentro con la dulce mirada de Stefano, siento una sensación en mi estómago cuando coloca un mechón de mi cabello detrás de mi oreja. —No quiero que te vayas —confiesa sin dejar de mirarme con intensidad, me quedo sin palabras, su confesión me ha tomado por sorpresa y no sé que decir o como actuar, este es el primer hombre en mucho tiempo con el que he mantenido un largo contacto y más después de lo que ha pasado, cualquiera hubiese salido corriendo, pero por alguna razón Stefano sigue aquí. Intento decir algo gr

