Marcus tenía una figura impresionante: abdominales y bíceps bien definidos, hombros anchos, cintura estrecha y piernas largas y rectas. Su cuerpo era tan atractivo que incluso avergonzaba a los modelos. Esta era la primera vez que Rubí lo veía así de cerca, y, sorprendida, se cubrió los ojos. Marcus, sin preocuparse por su reacción, volvió la cabeza hacia ella con indiferencia y preguntó: —¿Necesitas algo? Rubí, sin mirarlo directamente, le respondió: —Ponte la ropa primero. Con un murmullo, Marcus dijo: —¿Ya me tocaste antes, y ahora te da vergüenza? Se secó el cabello, luego se puso una bata de baño y le informó: —Ya está bien. Rubí finalmente volvió la vista hacia él. Llevaba un camisón azul oscuro y su cabello seguía un poco húmedo, lo que lo hacía ver especialmente atractivo.

