Marcus sintió como si le hubieran apuñalado el corazón. Miró a Rubí en estado de shock y asombro cuando dijo: —Entonces... ¿quieres decir que nunca me has querido, ni te he gustado nunca? ¿Todo fue porque yo te obligué, y no pudiste negarte debido a mi poder? Marcus miró profundamente a Rubí con una expresión de dolor. Ella sintió que no podía asentir con la cabeza en ese momento, pero por alguna razón, en realidad asintió y dijo: —Sí, nunca me has pedido mi opinión. Desde el momento en que solicité el trabajo, no me diste ninguna oportunidad de negarme. Marcus no podía creerlo, así que volvió a preguntar: —¿Estás segura de que esto es la verdad? ¿Realmente nunca te he agradado? —Marcus, no es que no me gustes… —dijo Rubí, sintiéndose extremadamente triste y agraviada. Las lágrimas

