DIECINUEVE.

1962 Words

Salieron del despacho y la llevó por el pasillo a la izquierda y prácticamente fue solo guiarla a la cocina y le indicó que al fondo estaban los cuartos de servicio, tomó una manzana del frutero que estaba sobre la isla de la cocina y se la puso en la mano. —Come —le ordenó —un poco de dulce te hará bien. Sin decir nada la aceptó y dio una pequeña mordida, luego continuaron en silencio hacia el otro lado. Tampoco es que la casa fuera algo del otro mundo, solo era muy grande; había tres habitaciones mas en la planta baja que estaban vacías, un estudio de pintura que pertenecía a la madre de Adam pero que permanecía cerrado hace algunos años y una sala de cine a capricho de Joyce, apenas Adam abrió la puerta y la invitó a pasar y Jada se sorprendió de verla, lo único que la diferenciaba

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