Sus pensamientos se centraban en las palabras reconfortantes de Cristopher, aquel hombre que le había mostrado un amor incondicional. Recordaba claramente cómo le había dicho que no le importaba con quién había estado antes que él, que eso no la definía ni la hacía mejor o peor persona. Las palabras de él resonaban en su mente, recordándole que estaba bien ser ella misma y que no debía sentir vergüenza por su pasado. En medio de sus ensoñaciones, Moira fue sacada abruptamente de sus pensamientos cuando Cristopher detuvo el auto en el estacionamiento de la universidad. Miró por la ventana y se dio cuenta de que habían llegado a su destino. Cristopher se volvió hacia Moira con una mirada tierna y se inclinó para besar suavemente sus labios. La piel de Moira se erizó con el contacto mientra

